31 de agosto de 2014

Cantinflas

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Estas y otras críticas las pueden encontrar en el Quinto Especial de Cine Mexicano.

Sebastián del Amo regresa a las salas de cine con otra cinta biográfica enfocada en personajes importantes de la cinematografía nacional. Tras la buena recepción que tuvo El Fantástico Mundo de Juan Orol, toma un proyecto más ambicioso y con más presupuesto para llevar a la pantalla grande la vida de Mario Moreno "Cantinflas".


 
La cinta utiliza como eje la búsqueda por parte de Michael Todd (Michael  Imperioli) por producir la película basada en La Vuelta al Mundo en 80 Días, en un periodo en que los grandes estudios se peleaban el mercado de las súper producciones. En su búsqueda se topará con Mario Moreno (Óscar Jaenada, callando a quienes lo criticaban solo por su nacionalidad), comediante mexicano con fama internacional. Durante la historia exploramos el inicio y desarrollo de su carrera en una serie de flashbacks, mientras se busca levantar la producción de la adaptación de la obra de Julio Verne.  

Siendo una de las cintas más esperadas en su presentación desde el pasado Festival Internacional de Cine de Guadalajara llegaba no con pocas expectativas. Los más escépticos dudaban de la capacidad de un actor extranjero para interpretar al ícono mexicano. Desde el inicio, la cinta se muestra como un producto no catalogable como el típico cine mexicano, incluso del más comercial. La calidad de la producción es algo que resalta desde el inicio, gracias en parte a una de las pocas secuencias de créditos iniciales cuidadas y lucidoras que hay en el cine mexicano reciente.

Mientras que el casting de Jaeneada como el principal es lo más sonado en el aspecto actoral, eso no significa que sea el único rostro reconocible en la cinta. Luis Gerardo Méndez, Giovanna Zacarías,  Adal Ramones, Ana Layevska, Bárbara Mori, Joaquín Cosio, Eduardo España y muchos más interpretan a diversas personalidades del cine contemporáneos de la época de Cantinflas, por lo que quizás sería buena idea dar loterías con sus rostros antes de cada función, para que el espectador no solo vea una película sino que cuente con entretenimiento en base de trivia al verla.


 Es agradable ver como Sebastían del Amo amplía su panorama con esta cinta. El Fantástico Mundo de Juan Orol mostraba su respeto y cuidado por el cine nacional. Con Cantinflas hace lo mismo pero con un personaje que ayuda a expandir el alcance de su obra. Su crecimiento como director va en la dirección correcta y me pregunto si quedará como el biógrafo cinematográfico favorito del público.

Cabe destacar que esta cinta ha tenido un estreno previo en Estados Unidos, antes a su lanzamiento en cartelera regular en México. Una ruta que me suena acertada, alejada de una visión muy regional que parece tener buena parte de la producción nacional. Espero que tenga buena recepción en taquilla y no solo con público de sectores especializados, sino con todos en general.

A final de cuentas, Cantinflas es una película recomendable. Tanto el trabajo en su producción como la calidad actoral y la misma dirección nos dan en conjunto una cinta tanto disfrutable como recomendable.  Un enfoque que no se clava tanto en los aspectos negativos o polémicos del personaje, pero tampoco los evita.
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H2Omx

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Estas y más críticas están disponibles en el Quinto Especial de Cine Mexicano.

Pocos son los documentales cuyo propósito es crear conciencia social que alcanzan la cartelera regular. Dentro de ese escaso grupo es que tenemos H2Omx, trabajo de José Cohen y Lorenzo Hagerman enfocado en el enorme problema que plantea el abastecimiento de agua a la ciudad más habitada del país.


Tras un fallido trabajo en 0.56% ¿Qué le pasó a México? en el que el enfoque defeño nublaba una perspectiva cercana a ser objetiva, Lorenzo Hagerman en conjunto con José Cohen deciden enfocarse en un problema alejado de las contiendas políticas, pero de un mayor interés humano. Iniciando por un análisis al origen mismo del problema, la cuestionable decisión de establecer una ciudad en un terreno más húmedo que seco gracias a la fortuita y mítica aparición del águila y su desayuno llevó al establecimiento de la capital del país en esa zona, la cual actualmente cuenta con más de 20 millones de habitantes.

Mientras que el problema golpea de manera más fuerte a las zonas marginadas de la ciudad, también afecta en zonas más exclusivas. El análisis cubre no solo geográficamente el problema y da una perspectiva completa de sus implicaciones. El flujo de agua canibalizado a las zonas aledañas (principalmente gracias al sistema Cutzamala) es ilustrado y vemos como hay terribles deficiencias en su manejo. No se cuenta con un sistema de recolección pluvial, y el transporte de la misma agua cuenta con una perdida de casi la mitad de su contenido. Esto en conjunto con la generación de aguas negras de la misma urbe crean un conflicto difícil.

Mientras que el cúmulo de entrevistas mostrado en el documental muestran una visión más que negativa, no es el enfoque del mismo. Pequeñas acciones concretas son ilustradas por el trabajo de jóvenes ingenieros que ofrecen soluciones a pequeñas comunidades, tales como sistemas de recolección de lluvia, los cuales al mostrar sus beneficios, son esquemas que deberían de ser utilizados de manera más extendida, especialmente si consideramos las abundantes lluvias que estuvieron llegando a la ciudad en semanas pasadas, de las cuales, prácticamente todo su contenido se fue directamente al drenaje.


 Desafortunadamente sin un brazo de distribución y publicidad es difícil que este tipo de trabajos lleguen al público en general. Si bien tiene una función más didáctica, es un trabajo concientizador que merece ser difundido gracias a su labor de investigación. Cabe destacar que tampoco se debe de catalogar como un "problema chilango". Tuve la oportunidad de ver este trabajo en el pasado Festival Internacional de Cine de Morelia, y fue interesante la recepción del público, donde se buscaba promover y se comparaba con circunstancias locales.  Al parecer el interés ha sido mayor, ya que la cinta ha contado con una distribución no solo limitada al centro del país.  Esperemos que logre mantenerse.
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17 de agosto de 2014

Más negro que la noche

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Dentro de lo que he catalogado como un caso peculiar de Taboaditis aguda, es que nos llega el tercer remake de la obra de Carlos Enrique Taboada, quizás el más reconocido director de cine de horror de nuestro país.

Estas y otras críticas lass pueden encontrar en el Quinto Especial de Cine Mexicano e Iberoamericano
 

La historia es de esas que aunque no las conozcamos, es como si la hubiéramos visto varias veces. Tía con dinero muere y deja un fondo de producción millonario que será otorgado a un grupo de realizadores con la condición de que hagan una película sobre un gato donde no aparezca el gato, y se llene con estereotipos femeninos y se haga en tres dimensiones. En caso de no ser así, se les aparecerá en las noches  y les jalará los pies. Bajo esa premisa, o una similar, es que llega la más reciente cinta de Henry Bedwell.

Como bien menciona Ernesto Diezmartínez en su crítica, quien sabe que mosco le picó a los realizadores para hacer malos e innecesarios remakes de la obra del irregular Carlos Enrique Taboada, especialmente si consideramos que la premisa de Más Negro que La Noche no es particularmente original. Grupo de chicas se queda en casa cuasi abandonada donde fuerzas sobrenaturales acosan. El problema principal además de su ejecución, viene en la falta de comprensión de lo que hizo interesante a la obra original.

Para hacer una comparación un poco más justa, después de ver el remake me puse a desempolvar mis DVDs y ver de nuevo la historia de la loca del gato. Taboada tenía un excelente manejo de atmósferas además de haber patentado el plano nalgamericano con calzón de encaje en sus películas. Las protagonistas son simpáticas y se logra cierta empatía. Curiosamente la mansión utilizada en la cinta original se ve como una casa que sigue siendo utilizada, sin necesidad de mostrarla como un lugar con pésima iluminación y donde a pesar de contar con un ama de llaves, todo se encuentra descuidado o empolvado, como ocurre con el remake.  De la misma manera, el guión aunque es sencillo es más creíble. La tía al morir deja de encargo a su adorado gato a su sobrina, quien se va a vivir a la mansión heredada con unas amigas, entre las cuales una tiene un canario. Al gato le gana su naturaleza y se come al canario, lo que ocasiona la antipatía de la dueña, lo que ocasiona el duelo que se tornara sobrenatural. En la nueva versión se cambia al canario por un hurón porque los canarios no están de moda y se decide aderezar la sencilla trama al incluir una hermana fantasma, una amante maldita y cosas tan necesarias como una granizada en medio partido de futbol.  Desafortunadamente los nuevos elementos no aportan absolutamente nada haciendo que la historia se sienta más hueca e irrelevante, casi tanto como los personajes.



En el aspecto técnico hay quienes mencionan que la tridimensionalidad de la cinta está bien lograda, pero aquí aplica el opuesto al caso de que aunque seas un buen fotógrafo, no falta el ignorante que te chulea la cámara y dice que ha de tomar muy buenas fotos.  La fotografía no está pensada para 3D aunque técnicamente luzca decente buena parte de la película. Se nota la profundidad y la misma luce bien, sin embargo en una película de este género, la calidad de imagen va en detrimento. Mientras menos y más borroso veamos el mal que nos acosa, mejor.

El manejo de capas es... peculiar. Por ejemplo, en la mayoría de las escenas con close o medium close ups donde aparece "la lesbiana", la imagen se ve descuadrada. La vemos de lado pero su cabello salta y se ve más cercano al espectador que su hombro, siendo que su hombro está más cercano. Lo mismo ocurre con varios elementos. Se nota que aunque supieron setear las cámaras, no supieron encuadrar pensando en el 3D. De nada sirve tener o ramas secas en una alberca abandonada que sobresaltan en primerísimo plano mientas que el resto se ve plano. Lo mismo ocurre con el juego de enfoques. El tener un candelabro en primer plano, resaltando, desenfocado, va en detrimento. Es aplicar el manejo de separación de elementos pensando en fotografía tradicional, usando enfoques, en lugar de la dimensión.



Claro que es la primera cinta hecha en 3D en nuestro país, pero al usar cámaras Epic, las cuales son de lo más común para la renta de equipo, no se debe de considerar eso como un plus, especialmente cuando no se saben aprovechar.  El uso de la dimensión extra como un gimmick para cobrar más es lo que hace que cada vez queramos ver menos películas en este formato.  Curiosamente hay una diferencia notable entre esta cinta con 3D Nativo y Guardianes de la Galaxia, que tiene conversión digital. En Guardianes las capas aportan a crear un entorno, aunque desafortunadamente pasa a un segundo plano ya que dicha profundidad no es explotada en la imagen. En el caso de Más Negro que la Noche, si bien no dudo que en la post producción hayan revisado el material para revisar que hubiera profundidad de imagen, no se hizo una adecuación en escenas como las ya mencionadas donde hay elementos que se descuadran feamente en la imagen. Hay técnicos que se dedican únicamente a revisar esos elementos, aunque me queda claro que en México no hay mucho campo de trabajo. Yo me ofrezco como asesor con mucho gusto.

A final de cuentas la cinta termina siendo una obra completamente olvidable. A pesar de la edad que tiene la original, funciona mucho mejor en el entorno actual. Tristemente se sigue desacrando innecesariamente la memoria de Taboada cuando tenemos películas clase B que funcionan mejor que la primera cinta rodada en 3D en México.
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14 de agosto de 2014

Workers

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Tras un año de haber sido exhibida en festivales cinematográficos nacionales e internacionales es que llega a nuestra cartelera Workers, película escrita y dirigida por José Luis Valle, quien alejándose un poco del género en que hizo su primera película (El Milagro del Papa), se aventura en la ficción para mostrarnos un par de historias acerca del trato laboral en nuestro país.




Rafael (Jesús Padilla) ha trabajado de intendente por casi treinta años en la misma empresa. Finalmente es hora de retirarse pero debido a un problema técnico en sus documentos, parece que no podrá gozar los beneficios de su jubilación. ¿Cómo puede lidiar ante semejante decepción tras años de entrega? Mientras eso ocurre, por otro lado conocemos la historia de Lidia (Susana Salazar) empleada doméstica de una ricachona que al fallecer (la ricachona) hereda todo su dinero y posesiones a su mascota, una perra que cuando su dueña vivía le dio todos los lujos y quien pretende que los mismos continúen incluso tras su muerte.


Dice el dicho que "el que nace para maceta, no pasa del corredor". Lo mismo aplica para los personajes de Rafael y Lidia quienes, a pesar de ser dedicados en su trabajo, parecen ser incapaces de lograr algo por lo que aspiran. El manejo que tiene el realizador sobre los personajes es bastante interesante ya que al final del día no hay buenos ni malos, solo personas en medio de circunstancias que son ridículas. Por ejemplo en el caso del jefe de Rafael no tenemos el cliché del patrón explotador que es incapaz de concederle su justa y merecida jubilación. Simplemente es alguien que ante la falta de un documento, error que viene desde años atrás, no puede conceder la recompensa. Sin embargo es capaz de concederle la "oportunidad" de que continúe su trabajo. Lo mismo ocurre en el caso de la patrona de Lidia. ¿Por qué habría de dejarle sus posesiones a sus trabajadores cuando a quien más quiere es a su perra? Tampoco es cruel ni despiadada, ya que tras la muerte ocasionada por causas naturales de su querido can, los mismos podrán pasar a esas personas que tanto servicio le rindieron.





Como bien han mencionado camaradas como Alejandro Alemán, en su crítica sobre la película, el mayor atributo que tiene la misma es la sutilidad. La primera mitad sirve para establecer personajes y circunstancias, las cuales se desarrollan plenamente en la segunda parte. Se sigue una receta a fuego lento en el que los momentos de verdadero humor carecerían de sentido si no fuera por la cuidada construcción que se tiene desde el principio. Esto se logra también gracias al desarrollo de los personajes los cuales se muestran tridimencionales, muy humanos. La ilusión o incluso el posterior deseo de superación de Rafael, quien a pesar de su edad decide aprender a leer y escribir y es apoyado por un joven bien intencionado.


Al terminar de ver la cinta en un pasado festival, recuerdo que la catalogaba como una "Cinta de Fórmula Festivalera ® que curiosamente justifica el recurso". Es el ritmo pausado el que logra ubicarnos dentro de una cotidianidad en la que aparentemente no pasa nada, pero que poco a poco va construyendo los momentos que ilustran la narrativa.


En el lado negativo de la obra tenemos el diseño sonoro. Tendré que corroborar con quienes hayan visto la cinta en su corrida comercial si eso se logró solucionar, ya que no es agradable el depender de los subtítulos (los cuales probablemente sean ausentes en la versión comercial, ya que el idioma hablado es español) para poder entender los diálogos de los personajes.




Saliendo con ocho copias (nueve si contamos la de la Cineteca), Workers es una película difícil de encontrar y cuya fórmula puede trabajar en su contra. No es cine para todo público, especialmente si consideramos que la mayor parte de la audiencia prefiere el cine espectacular o del chiste de gratificación inmediata en esta temporada. Aunque soy de los mayores críticos del cansancio de la fórmula festivalera en una película mexicana, Workers es de esos raros ejemplos en donde está plenamente justificado y aprovechado el uso de ese tipo de narrativa. Si les interesa ver ese tipo de cine, sin lugar a dudas Workers es una opción recomendable.
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