26 de agosto de 2007

Temporada 3, Episodio 20 - Reign over me

En donde nos dejamos manipular de manera barata pero efectiva...

Este es el podcast 20 de esta tercera temporada. Para descargarlo, da click aquí, para escucharlo, ahi esta el player aquí abajito. Para decidir el destino de este blog, ahi estaba la encuesta abajito del player.


El 9/11 fue un momento que cambió la manera en que veíamos el mundo para siempre. De la misma manera, era inevitable que los creativos estadounidenses no buscaran explotar de una u otra manera un evento del cual se podrían contar varias historias con un toque humano.

Mientras que en lo personal aborrecí cintas como World Trade Center por un lado pero me agrado bastante United 93, Reign Over Me (La felicidad está en mí, como le pusieron en nuestro idioma) cae en el punto medio en el que podría odiar o amar esta cinta.

La historia trata acerca de como Alan Johnson (Don Cheadle) se encuentra en un punto estable de su vida, con todo lo que podría pedir, sin embargo, se siente un poco aislado e insatisfecho. Es entonces que se encuentra con Charlie Fineman (interpretado por Adam Sandler) quien perdió a su familia en los ataques del 11 de septiembre y aparentemente sufre de trastornos emocionales y solo quiere estar solo y olvidar el periodo de tiempo en el que estuvo con sus seres queridos. Es entonces que el resurgimiento personal puede salir a través del apoyo en los conflictos mutuos.

Este tipo de cintas usualmente los odio. La transformación personal y el apoyo a través de la amistad usualmente solo producen cintas mediocres que se exhiben luego en Disney Channel o Hallmark. Agréguenle el hecho de que se le mete (tal vez con calzador) el elemento de las secuelas de los ataques contra la gran, justa y poderosa Norteamérica, y tenemos probablemente un bodrio manipulador que se resolverá de la manera más burda posible.

Y sin embargo, fui a verla… vamos, no podría ser peor que El Bufalo de la Noche o Niñas Mal. Por otra parte tenía el atractivo de que podría ver a Adam Sandler en un papel dramático, y confieso que luego de verlo en Punch Drunk Love, me quede con ganas de verlo ya no en papeles diseñados para ganar premios MTV, sino en actuaciones serias y consistentes. Tambien estaban Don Cheadle, la sabrosa de señorita Burrows (a quien si le aceptaría gustoso la oferta que le hace al personaje de Don al principio de la cinta) y Liv Tyler, que si bien no me agrada mucho que digamos sus actuaciones, si me encanta físicamente… ese cabello… esa piel… esos ojos… ¡y sale interpretando a una psicóloga! Diantres, 4 de mis puntos débiles en un personaje. Eso tendría que verlo con mis propios ojos.

Las actuaciones de Sandler y Cheadle son manejadas de una manera bastante consistente. Si, la historia se muestra manipuladora, pero no pude evitarme ver envuelto por ella a pesar de que estaba mal balanceada entre los conflictos existenciales de los dos personajes principales y el haber estirado las circunstancias para que se logre la unión entre los mismos. Igual y fue el hecho de que Fineman (un juego de palabras nada ingenioso por el cual el guionista debería darse un tiro en el pie, al tratar de verse gracioso) es un personaje por el que me interese, gracias a la actuación de Sandler, más que nada.

Los demás elementos, el guión, la música, el manejo de fotografía, la interacción de los personajes con sus entornos, están ahí, pero nada más. Nada relevante, nada del otro mundo, y si bien la historia se siente forzada por momentos, es simplemente Sandler quien te interesará en la cinta… ni siquiera las referencias fuera de lugar al comic del Captain América y su compañero, the Falcon, el cual por cierto es afroamericano y con lo que me imagino el guionista y director Mike Binder trató de decirnos algo de lo cual no logra aterrizar nada, lograron atraerme, menos las referencias a comedias o cintas clásicas… y menos las referencias a brechas generacionales y su relación con la capacidad de tratar asuntos delicados.

Finalmente, y a pesar de sus defectos, debo reconocer que en la cinta se tocaron varias fibras emocionales mías, y vaya que eso esta complicado. Chillé por lo menos en tres momentos, sufrí en otro, y en otro casi me peleo con uno de los personajes por hacer una manipulación tan vil, tan descarada (y tan predecible) del pobre Fineman. ¡Deja a mi cuate en paz! ¡Tu no sabes por lo que ha pasado! Bueno, yo tampoco, pero ese no es el punto… Diantres, me siento manipulado… sucio… caí en el juego del director… dejen voy a la regadera a tallarme con piedra pomex y llorar un rato por que en verdad me siento usado.

Conclusión: Si no les interesa ver una historia con no mucha cohesión, pero si contenido emocional, se las recomiendo bastante. La simple actuación de Sandler vale la pena. Eso si, llévense sus kleenex.