30 de septiembre de 2012

Los Últimos Cristeros


El cine bélico es de esos géneros poco explotados en nuestro país, quizás debido a que requiere usualmente un mayor presupuesto así como el manejo de efectos especiales para ilustrar las gloriosas batallas que ilustran los libros de historia. Sin embargo cuentan algunos participantes en los conflictos  armados que no todo es gloria o infierno, ya que también está lo cotidiano como el elemento casi siempre presente e irrelevante en la vida de un soldado.  Mientras que en México hablamos con orgullo de los días festivos que nos fueron otorgados por las grandes luchas como la revolución o la independencia, otras consideradas menores como la Cristiada no han tenido gran difusión, quizás debido a que no afectó a gran parte del país, aunque eso no significa que haya sido irrelevante para nuestra nación.

Los Últimos Cristeros, cinta de Matías Meyer, es una cinta enfocada en un grupo de cruzados región cuatro que lo único que buscan es defender sus creencias en un país en que la libertad del credo (particularmente si ese credo es el “creo en un solo dios todo poderoso…” católico) estaba prohibido. Refugiados en lo vasto del campo y la sierra es que deben escapar de la persecución hecha por los soldados mientras buscan como sobrevivir y defender lo suyo.

En esta cinta basada en el libro Rescoldo: Los Últimos Cristeros, de Antonio Estrada, en donde se cuenta la vida de Juan Rulfo Florencio Estrada, ranchero alegre y valeroso quien huye a la sierra junto a su familia y seguidores para avivar un combate que no termina. En su lucha el jefe cristero logra el apoyo de los coras, huicholes y tepehuanes para continuar con su causa, a pesar de que practican un credo distinto (o eso nos dice la contraportada del libro).  Curiosamente la mayoría de esos elementos no están presentes en la cinta (a final de cuentas, es una adaptación) ya que solo tenemos la presencia de un grupo reducido de soldados quienes, fuera de recibir disparos en un par de ocasiones, la mayor parte del tiempo tienen entre sus preocupaciones el buscar algo para comer, caminar por la sierra, buscar algo para cenar, caminar por la sierra, repartir las escasas municiones, caminar por la sierra, recibir balazos salidos de ningún lado, caminar y buscar refugio por la sierra y… bueno, creo que captan la idea. 





El verdadero conflicto que enfrentan nuestros cristeros no es uno armado. Su resistencia no es como la idealizada por los pseudo grupos de quejumbrosos de internet que actualmente algunos idealizan como “activistas de numerito reconocido” sino el aguantar una guerra evitando la confrontación. Saben lo que implica un conflicto armado y aunque están dispuestos a dar la vida por su causa, curiosamente prefieren huir de las balas en lugar de contraatacar.

La narrativa usada por Meyer en la cinta es pausada, casi contemplativa. En la cinta hay muy pocos diálogos y la música se limita a corridos que sirven como narrativa oral que transmite los ideales de los cruzados mexicanos. El trabajo de fotografía hecho por Gerardo Barroso es hermoso y ayuda mucho a ilustrar una historia en donde lo más que conocemos es lo cotidiano de una lucha que estña en sus últimos momentos.

A nivel personal, soy del grupo que odian las cintas lentas y sin razón. Los últimos cristeros casi cae en esa categoría, ya que en realidad, en la cinta no ocurre nada relevante. No se siente la magnitud del conflicto armado ya que fuera de un par de balazos, no hay confrontación.  Sin embargo, logra mostrar algunos aspectos de la guerra que usualmente son ignorados por otros recuentos fílmicos. En Cristiada, la versión idealizada (y mal hecha) de la guerra, se muestra a los cristeros como los grandes luchadores incapaces de cometer el mal ya que solo buscan lo mejor para los demás, ¿cierto? En los recuentos de mis abuelos (quienes vivieron en Trujillos y Los Aguirre, un par de comunidades cercanas a San Juan de los lagos, en Jalisco) mencionaban como a veces tenían más miedo de los cristeros, quienes llegaban a tomar lo que “necesitaban” para continuar con su guerra santa. En la cinta, eso se ilustra en cierta medida, en donde vemos una muerte prácticamente sin sentido con la llegada de los “valerosos héroes”. 



 
A pesar de mi tradicional escepticismo (entiéndase como aversión) para las cintas lentas, Los Últimos Cristeros me pareció un trabajo interesante. Recuerdo que al escuchar una entrevista con el director hecha por los amigos de Cinemanet, se notaba el conocimiento e investigación hecha para la realización de la cinta, así como el amor que tiene por la misma. El cuidado en la imagen es mucho y probablemente por eso es que la cinta ha tenido también una buena recepción a nivel internacional.

Recuerdo que a la función a la que asistí, un grupo de señores de la tercera edad se encontraban emocionados por la cinta, ya que querían aprender más de historia. La cinta no es didáctica ni en ella se aprenderá la historia secreta de la guerra cristera, sin embargo sí ilustra de manera efectiva una de las pequeñas historias que se pasan por alto dentro de un conflicto que no tuvo un gran impacto, pero que tuvo su importancia en el desarrollo de nuestro país. A final de cuentas, Los Últimos Cristeros es una cinta recomendable, siempre y cuando les guste el tipo de cintas en el que “no pasa nada”, y los simbolismos le ganan a la historia en sí.