14 de abril de 2013

Un mundo secreto

Esta crítica también pueden disfrutarla en su hermoso formato multimedia o en formato de imagen en nuestra página de Facebook, como parte del Cuarto Especial de Cine Mexicano.



En años recientes, especialmente en festivales como el de Morelia o Guadalajara, ha habido la presencia constante de cintas mexicanas en donde se explora la temática de la soledad o el redescubrimiento, particularmente llevado a cabo por personajes femeninos. Si bien hemos tenido casos decepcionantes como Vete más lejos Alicia, de vez en cuando se toca el mismo tema pero con un manejo bien llevado a cabo como es en el caso de Un Mundo Secreto.

En un mundo secreto María (Lucía Uribe) es una chica que confronta su vacío existencial con el sexo casual (tan casual que sus compañeros de escuela la buscan para eso cuando "casualmente" pasan por su casa) y cuando no es suficiente, como toda jovencita de película de festival de cine, decide viajar para encontrarse a sí misma. Afortunadamente, a diferencia casos ya mencionados, aquí hay idea de realización y hasta metáforas bien aplicadas. 

Esta cinta es la ópera prima de Gabriel Mariño, quien logra tomar elementos de las fórmulas de cine festivalero para darles un mejor uso. Tomas largas, narrativa pausada, pocos diálogos. Nuestro personaje es contemplativo y reflexivo. Sabemos de María gracias a que narra sus dudas en su diario, escrito en tercera persona, lo cual nos ayuda a entender como se ve ella misma. El espectador y el personaje se vuelven cercanos al alejarse un poco de sí ya que María se ve a si misma como otra persona e incluso se inventa vidas gracias a esta distancia.
 


El manejo del ritmo es pausado, pero mientras que en otras cintas eso ayuda a que la trama transcurra con una cierta pesadez, en este caso nos ayuda a acercarnos a la cotidianidad de María. Su historia en la pantalla inicia en el Distrito Federal y de ahí empieza a migrar hasta llegar al norte del país, pero su recorrido más importante no se da en el terreno geográfico sino en el personal. En su camino se encontrará con personajes que la ayudarán a descubrir facetas de su persona que aunque presentes, quizás no eran tan consideradas. Lucía practica el sexo casual y a través del mismo utiliza y es utilizada por los demás, pero no es la única en que puede verse este acto. 

Quizás lo que hace que la cinta no caiga en los lugares comunes de otras obras con la misma temática que usan narrativas similares es el hecho de que Un mundo secreto se siente honesta. Dista de ser el capricho hormonal de mujercita que prefiere viajar al fin del mundo y quejarse de como nadie la entiende y el mundo no es su lugar y prefiere enfocarse en la soledad y la búsqueda y reafirmación de la identidad de un personaje que se siente asfixiado por su entorno pero en lugar de dejarse agobiar, prefiere salir del mismo. Su historia no es para expresar frustración y desencanto sino para confrontarlos y explorar una realidad.

 Como es costumbre del cine mexicano no comercial, Un Mundo Secreto sale con copias limitadas,  por lo que su recorrido se limitará a muestras, salas especializadas, cinetecas y la rarísima sala de cadena de cine que proyecta esta cinta por algún azar. Si tienen la oportunidad de verla en cartelera bien vale la pena echarle un vistazo. Es uno de esos rarísimos ejemplos que muestran que el cine lento puede funcionar cuando es bien ejecutado, especialmente cuando se cuenta con una actriz talentosa como fue el caso de Lucía. 

2 comentarios :

Tatiana dijo...

Muy interesante la crítica!

Dan Campos dijo...

Y está mejor la película. ;)