5 de mayo de 2013

Cinco de Mayo: La Batalla


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Una de las grandes maldiciones de la producción cinematográfica nacional es que fuera de Vámonos con Pancho Villa no hay precisamente cintas basadas en personajes o sucesos históricos que valga la pena recomendar. Esto es particularmente curioso ya que debido a la celebración del Bicentenario y Centenario, se hicieron cintas enfocadas en ambos eventos para conmemorar a los héroes patrios. Para celebrar una de las pocas victorias militares mexicanas es que surge la película 5 de Mayo: La Batalla. ¿Cae dentro del género de las olvidables o finalmente sale la casta con una producción decente sobre un evento histórico?

Francia, incitada por algunos conservadores mexicanos, envía tropas a México. ¿El propósito? Establecer una monarquía, extensión del imperio de Napoleón III, en el continente americano. Nuestro país se encuentra en quiebra y ha suspendido el pago de sus deudas a naciones extranjeras entre las que se encuentran España, Inglaterra y Francia. Usando esto como pretexto es que inicia una invasión que promete acabar con la incipiente nación mexicana.  El punto clave en que se definiría el destino de nuestro país es la batalla luchada el 5 de Mayo.



Rafael Lara, quien ha dirigido cintas como El Quinto Mandamiento y Labios Rojos, se da a la tarea de escribir y dirigir esta cinta donde cuenta con el apoyo en la producción de Paco Gallástegui y la maquinaria de Televisa, gracias al apoyo de Emilio Azcárraga. En el talento actoral cuenta con gente como Kuno Becker y Angélica Aragón.  El costo de producción es de 80 millones de pesos, lo cual la pone como una de las más caras en nuestro país. En teoría cuenta con elementos suficientes para hacer una cinta atractiva, pero desde los pocos minutos de iniciada se nota que no es así. ¿Qué problemas tiene entonces esta película?

Si tienes que explicar una historia, dando antecedentes o contando su final o las motivaciones, probablemente se deba a que tienes problemas para integrar ese contexto dentro de la historia en sí y esto probablemente se deba a una deficiencia en el guión.  La cinta inicia explicando las dificultades económicas que tiene nuestro país, esto después de cinco minutos de créditos iniciales los cuales son texto sobre negro que cansan al espectador. Una vez iniciada la cinta y poniéndonos en contexto se convierte en un collage de personajes mal cuajados. Ignacio Zaragoza, encarnado por un Becker que tiene de héroe patrio lo mismo que yo de soldado independentista. Jamás se muestra como un líder militar precisamente brillante o de esos que motivan a ponerlos en billetes en el futuro. Claro, no debemos tener empatía por una figura histórica necesariamente, por lo que la cinta se enfoca mejor en la historia de Juan (interpretado por Christian Vázquez), soldado que padece el conflicto así como las dudas que tal evento pueden traer para la gente normal. ¿De qué sirve luchar una batalla que se siente perdida ante el ejército más poderoso del mundo? Es más sabio el desertar, especialmente si uno ya tiene una trenzuda como la Citlali (Liz Gallardo) que está dispuesta a irse conmigo a pesar de que no nos conocemos y si acaso nos hemos dirigido palabras para comer tortillas.





Los personajes nacionales no terminan de cuajar y es difícil sentirse identificados con ellos. Ni los históricos están bien dibujados (hay cameos de Benito Juárez o de Daniel Day Lewis como Lincoln, bueno, de Lincoln nada más) ni los extranjeros pasan de ser caricaturas unidimensionales.  Tanto a los generales franceses como al emperador solo les faltó tener un gato en sus regazos o hacer risas “mu aja ja” mientras se mueven sus bigotes de villano reventón y lo peor es que nuestros héroes mexicanos parecen guionados con frases sacados de comentaristas de futbol. “Vamos a mostrarles de qué están hechos los mexicanos” como mantra  mientras que el famoso general  Zaragoza ve todo desde la seguridad de su guarida mientras el verdadero héroe de la historia, el clima, es el encargado de ganar la batalla.

Contando con un presupuesto decente, gran cantidad de actores y extras, se debería lograr al menos secuencias de acción memorables que ilustraran el esplendor de la batalla. Desafortunadamente el trabajo de cámara sigue la escuela de “cámara excesivamente al hombro” en donde hasta las conversaciones más sencillas tienen cámara en movimiento innecesario. Lo mismo ocurre en toda la película, pero la combinación con encuadres cerrados no ayuda a ver un conflicto armado bien armado.  El liderazgo nacional está ausente ya que jamás vemos a Zaragoza encabezar ningún batallón mientras que a la distancia el mejor ejemplo de la estrategia francesa radica en que el Conde De Lorencéz saque un catalejo más grande que el que cualquier colaborador conservador mexicano pudiese tener. Bueno, esas escenas se entienden mejor, al menos. Las de la famosa batalla llegaron a carecer de la sensación épica que deberían de tener, en parte por el trabajo de cámara y en parte por un diseño de sonido muy olvidable.



 


5 de Mayo: la batalla. Esta cinta se estrena tanto en nuestro país como en el extranjero con un nada despreciable número de copias, desafortunadamente fuera del sector escolar que seguro recomendó ver esta película para aprender de “historia” (¿por qué no mejor leer algo donde se habla de la guerra y no solo de un triste triunfo nacionalista vació?) y del ocasional despistado que quiere ver cine mexicano, no llamará mucho la atención. Afortunadamente tenemos en puerta obras como la siguiente entrega de Star Trek o si quieren ver cine mexicano y no han visto Nosotros los Nobles, ¿por qué no hacerlo?