6 de mayo de 2013

En Trance


El enigma de la mente humana y la memoria ha sido tratado de muchas maneras. Danny Boyle nos comparte su enfoque en el thriller En Trance. ¿Vuelve el director británico a su estilo original o veremos una ceremonia olímpica hecha película? Eso es lo que veremos a continuación.

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Danny Boyle regresa después de ese interesante experimento narrativo conocido como "Ceremonia de Apertura y Clausura de Juegos Olímpicos". Ahora en el terreno del cine es que nos trae una historia en la que retoma un poco de sus orígenes en el que el misterio, el drama y el crimen se ven acompañados por el talento de James McAvoy, Vincent Cassel y las curvas peligrosas de Rosario Dawson.

Simon (interpretado por McAvoy) trabaja en el nada despreciable negocio de la subasta de arte. Su labor es bastante tranquila y no debería tener ningún inconveniente, además de que ha sido entrenado para saber que curso de acción tomar en caso de cualquier incidente. El problema es que cuando ocurre un asalto en su línea de trabajo, pueden surgir pequeñas complicaciones. Es entonces cuando la historia se vuelve borrosa, Simon es golpeado en la cabeza por Franck (Vincent Cassel), uno de los asaltantes y nadie sabe que pasó con la obra de arte que servía de objeto del deseo de la subasta. El único lugar donde se encuentra esa información es en la maltrecha cabeza de Simon, quien deberá recurrir a la ayuda de Elizabeth (Dawson), una hipnoterapeuta que podría encontrar pistas para resolver la historia.



El inicio de En Trance nos muestra lo mejor de Boyle. Su sentido del ritmo, de la estética y de como contar una historia de manera efectiva están presentes mientras Simon nos explica lo que ocurre y su papel en la trama. La cinta avanza y mientras se dan giros interesantes que desarrollan la intriga y nos hacen dudar de quién es en realidad el héroe o heroína de la trama.  Todos tienen motivos ocultos y la manipulación se da al por mayor. Nuestro personaje principal es torturado y manejado por alguien que lo ayudó a resolver un problema y ahora quiere algo a cambio. La terapeuta establece las reglas de su juego, ya que si quieren acceder a los recuerdos de Simon, deberán comportarse de cierta manera, lo quieran o no. Finalmente, el personaje más transparente podría ser el mismo Franck. Después de todo si tiene un interés monetario, lo establece desde el principio, pero eso no significa que esté libre de cualquier manejo o manipulación. 


 El principal problema que tiene En Trance es que conforme se desarrolla la trama y empiezan a surgir más vueltas de tuerca, empieza a perder consistencia y verosimilitud. Claro, es una historia ficticia que puede permitirse estirar los posibles juegos que se hacen sobre la mente y la memoria de un personaje, pero ¿qué tanto pueden cambiar los elementos en su cabeza sin que estos terminen explotándola? ¿Qué tanto puede uno ser manipulado para terminar como un personaje distinto? ¿Qué tan conveniente debe de ser el desarrollo de la historia para que tantas casualidades se conjunten para darnos la segunda mitad de la cinta? Afortunadamente el buen manejo que tiene como director Boyle hace que no nos hagamos estas preguntas sino hasta que termina la película, lo que demuestra lo bien que domina el fino arte de la dirección.

La secuencia inicial de la película hace que valga la pena pagar el boleto por ver la cinta. La primera mitad es lo mejor, cayendo un poco para el desenlace, sin embargo En Trance es una de las cintas más recomendables que hay en cartelera. Aunado al excelente soundtrack y el juego de ritmo e imágenes lo más probable es que si la ven, salgan satisfechos del cine. Danny Boyle sigue siendo un cineasta que vale la pena checar y ni hablemos de la exquisita Rosario Dawson, quien muestra sus encantos (actorales y los otros) en la cinta.