26 de junio de 2013

Man of Steel

Ya pasó más una semana desde el esperado estreno de la reinvención del personaje de Superman en la pantalla grande. Grandes expectativas encontradas con opiniones radicalmente divididas que pueden resumirse en un disgusto por casi la mitad de la crítica especializada y una fascinación por la gran mayoría del público en general… y algo así como la desaprobación de un grupo de ñoños muy gritones que dicen que si el Superman de la película no es el mismo que ellos creen haber leído cuando niños, alguien les está violando su infancia. ¿La cinta es tan mala como algunas personas muy vocales han dicho, catalogándola como lo peor que han visto en su vida? ¿Cómo es que al público en general le ha agradado y los números en taquilla apoyan esta línea presentada por el estudio? Veremos estos y más puntos a continuación, en un podcast/texto igual o más largo que la pelea contra Zod.
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Para las tres personas que les interesa mi opinión rápida y prefieren evitarse el leer o escuchar los numerosos comentarios que vienen a continuación, simplemente diré que al terminar de ver la película tenía sentimientos encontrados. La cinta me había gustado, pero no dejaba de pensar en los problemas que tenía. Algo similar me había pasado con Dark Knight Rises, pero sin el campo de distorsión de la realidad de “soy una película dirigida por Nolan” no podía defender tan fácilmente la cinta de Superman.  Sabía que la misma me había dejado relativamente satisfecho y me inclinaba más a defenderla ante las opiniones tan marcadas de muchos de mis compañeros y amigos (varios dedicados a la crítica y lectores de comics) que la catalogaban como la peor decepción desde la mayoría de los juegos de la Selección Nacional de Futbol. Leía y escuchaba sus puntos de vista. Entendía sus críticas, las cuales, con toda su validez, encontraba irrelevantes dentro del contexto de la película. Yo solo tenía dos quejas, la primera era el ritmo de la edición, el cual no me atrapó tanto como la última cinta de Batman, por ejemplo. Mi segunda queja era sobre detalles del guión, entre huecos y algunos diálogos o situaciones. Pasaron algunos días y volví a ver la película, teniendo en cuenta todos sus defectos me puse a analizarla de una forma más cuantitativa y resulto que la gran mayoría de sus fallas eran más de percepción que de manufactura.  Man of Steel no es una mala película ni es una película mediocre. Es una cinta técnicamente eficiente que no llenó las expectativas de cierta parte del público  que está lista a dar su opinión a la menor provocación, pero eso no la hace una mala película.

 



Ahora sí, vamos a analizar los distintos elementos que   componen la historia un poco más a detalle:

La cinta del Hombre de Acero viene de la mano del equipo creativo de Nolan pero sin Nolan. Esto le quita el campo de alteración de la percepción de la realidad que gozan las cintas del autor, por lo que es más fácil criticar los elementos sin darles una justificación “lógica”. David Goyer escribe el guión basado en la historia que él y Nolan crearon.  Es la fórmula opuesta al éxito que tuvo la saga del murciélago, donde solo en la primera cinta se le da crédito en el guión y en las dos posteriores entregas solo aportó la historia, teniendo el papel final del guión los hermanos Nolan. Mientras que el tono solemne es similar al de las cintas mencionadas, el manejo de diálogo y los distintos puntos de la trama en general son responsabilidad directa de Goyer, así como los huecos que tiene la cinta. Sus diálogos expositivos así como las líneas que suenan más grandes que la vida misma (ustedes saben, como sacadas de algún comic) están presentes. Desafortunadamente en algunos momentos toman más presencia que las acciones en pantalla. Cosas como Lois reclamando que es una periodista ganadora del Pulitzer o que cada 15 minutos nos recuerdan que Clark Kent se debe de convertir en algo más grande son cosas criticables ya que se nos debería mostrar, no decir dichos elementos, aunque la primera mitad de la cinta Lois demuestra que es capaz de hacer periodismo de investigación para buscar a su marciano, digo, kriptoniano favorito por lo que no solo son palabras sino sus acciones lo que ilustra su capacidad y Clark Kent se muestra como el ángel guardián anónimo durante la primera parte de la historia, representando la esperanza. Por otra parte se critica como esta cinta se toma demasiado en serio. Claro, dicho estilo está presente gracias a Goyer, aunque si bien en la saga de Batman tenemos a los personajes secundarios para mostrar algo de humor, falta algo similar en los personajes de apoyo de Superman. Eso es algo que podría estar presente con el personaje de Jimmy (o Jenny) Olsen, pero tendremos que esperar a la segunda entrega para ver esos elementos cuando dicho personaje se integre con mayor presencia.


Zack Snyder es un director que se dio a conocer por su estilo visualmente atractivo, aunque sus historias no eran necesariamente las mejores. 300 fue el gran hit que lo puso como de los favoritos de Warner Brother, ya que con un presupuesto de 65 millones logró recaudar casi 71 millones en su primer fin de semana, llegando a los 456 millones a nivel mundial. Desafortunadamente sus siguientes cintas no fueron igual de exitosas pero el hecho de que su esposa es productora dentro del estudio y dentro de ese círculo lo tienen con buena estima, es que Snyder fue elegido por encima incluso de Darren “No quieren que dirija súper héroes” Aronofsky. Eso y el apoyo de Nolan lo pusieron en la silla del director, pero con una fórmula a prueba de fracasos en taquilla. Nolan no solo firmó cheques sino que prestó parte de su equipo al realizador, teniendo una nueva composición musical de la mano de Hans Zimmer y a Goyer, de quién ya hablamos. 

¿Qué podemos esperar de Snyder? El realizador ha demostrado ser fiel a la hora de adaptar cuentitos, a veces demasiado fiel, trasladando tal cual las viñetas a la pantalla grande. 300 tenía una historia muy simple que se engalanó por geniales coreografías de pelea con la estética visual ahora característica de Snyder. Watchmen fue igual, habiendo una edición disponible en BD que traslada todos los elementos del comic, demostrando que aunque es visualmente poderosa, la historia no era para hacerse película, sino miniserie. Afortunadamente deja el uso de la cámara lenta excesiva en Man of Steel, aportando su buen ojo y manejo visual, así como sus habilidades para hacer grandes batallas.  Hay quienes dicen que sus escenas de acción son caóticas, debido tanto a la velocidad como al manejo de cámara al hombro en lugar de tomas fijas durante las peleas. Quienes comentan dicho punto deberían ver nuevamente la cinta ya que dista por mucho de ser el caos visual de los polígonos voladores de Michael Bay y hay una cierta elegancia y estructura en como se muestran las peleas. En lugar de retomar el recurso de tomas en Phantom aprovecha para ilustrar la velocidad con la que los kriptonianos pelean entre sí, dando una sensación de dinamismo que juega en conjunto que el manejo de cámara en mano que es una constante en la cinta y es distinto al manejo que tuvo Snyder tanto en Watchmen (con imágenes calcadas del cómic e igual de estáticas) o 300.

El resto del equipo responsable aporta lo que sabe hacer. ¿La cinta parece por momentos más una película de desastres? Quizás David Brenner, el editor, tenga algo que ver. Es quien ha trabajado en ese mismo puesto en las cintas de Roland Emmerich: 2012, Día de la Independencia o El día después de mañana. ¿La fotografía es confusa en las secuencias de acción? Es algo con lo que no estoy de acuerdo, pero Amir Mokri no solo fotografió esta cinta, sino también la tercera entrega de Transformers, una película de Fast and the Furious y trabaja en la siguiente entrega de los juguetes transformables. ¿El diseño de producción? De un tal Alex McDowell, quien es responsable entre otras cosas de Fight Club, Watchmen, El Cuervo, Minority Report o Miedo y Repulsión en las Vegas. Todos aportan parte de sus estilos característicos a la cinta logrando más que la suma de sus partes.

Además de la crítica especializada ha habido comentarios muy interesantes que van desde Mark Waid, escritor, editor y enciclopedia con patas sobre Superman y DC Comics, o incluso del mismo Max Landis, joven creador que tras haber hecho buena reputación con su cinta Chronicle, ha ganado más fama por algunos de sus videos para internet. Mientras que entiendo y aprecio sus puntos de vista (no soy nadie para discutir con Mark Waid) tiendo más a inclinarme a ensayos como el de Julian Darius (escritor, realizador y editor de SEQUART) sobre el hecho de que si bien se pueden reconocer fallas en la cinta, tiene más que méritos para reiniciar la franquicia y eso es el propósito explicito que tuvieron Snyder y Goyer desde el principio.

En un episodio de Batman The Brave and the Bold aparece el Bat-Mite moderando un panel en la Comic Con de San Diego. Un personaje del público animado le comenta: “Siempre he creído que Batman funcionaba mejor combatiendo crimen urbano, pero ahora lo tienen peleando contra Santa Claus y el Conejo de Pascua. Ese no es mi Batman”. Tras unos momentos el Bat-Mite recibe la respuesta de los panelistas y la lee: “La rica historia de Batman como personaje le permite ser interpretado en una gran cantidad de maneras. Ciertamente es una versión más ligera pero eso no la hace menos válida ni respetuosa al origen del personaje como el torturado vengador que llora por su papi y su mami… además, ¡esos conejos de pascua gigantes lucen asombrosos!”. Esta pequeña escena de una serie animada que honraba las historias pasadas del encapotado resume de genial manera lo que ocurre cuando se quiere hacer un relanzamiento de personajes, particularmente de comics.


“Este no es el Superman que leí de niño”, “Así no es como actúa Superman” son algunas de las quejas más recurrentes. Desde luego que no es ese azuloso. Los cambios no implican solo el dejar los calzoncillos rojos de lado sino el reinventar algunos elementos. En esta entrega se le da una vida a Kriptón como jamás la tuvo en los medios audiovisuales. Entre los comentarios sobre el aspecto visual hay quienes se quejaban de la mezcla de ciencia ficción y fantasía (como si tal cosa fuera imposible, tan solo lean la obra de Ian Tregilis para ver cómo se puede hacer de manera efectiva)  o quienes decían “me siento como si viera Avatar con eso de los dragones de cuatro alas”. La realidad es que se plasma un mundo que a pesar de tener a personajes humanoides que hablan un perfecto inglés se siente extraterrestre y no solo a nivel visual, el cual rinde tributo a la interpretación de John Byrne en los comics. En los minutos que dura esta primera parte conocemos elementos básicos del modo de vida del planeta, el control poblacional absoluto que tiene así como la inminente llegada de su final. Russell Crowe asume el personaje de Jor-El y deja de ser la interpretación de un Marlon Brando borracho y caprichudo que grabó sus escenas en una cabina de audio y quería portar el escudo de Superman sin ser Superman y en su lugar nos da a un científico que puede ser un héroe de acción en caso necesario. Su muerte llega y no es tan estéril como en anteriores interpretaciones del personaje. Tiene una identidad y no es solo la figura del padre ausente cuyo único propósito en la vida es enviar a su hijo a otro planeta, sino que también busca preservar el legado de toda su raza. El cuerpo de Jor-El muere pero deja su conciencia para ser utilizada y aparecer (y cumplir el rol de expositor) en más momentos de la cinta. Hay quienes lo consideran una copia de JARVIS, Tupac o hasta algún holograma de Star Wars cuando en realidad retoma algo planteado en la primera cinta de Superman, por Dick Donner.

Durante el segundo acto tenemos la búsqueda de Clark Kent (Henry Cavill) quien ha recorrido el mundo tras la muerte de su padre, teniendo pequeñas apariciones como ángel guardián, siendo la más notoria la mostrada en la cinta, en donde ayuda al rescate de los trabajadores de una estación petrolera en alta mar. Mientras hace su recorrido es que se entera de la existencia de un extraño objeto en Canadá, el cual también es seguido por Lois Lane (Amy Adams) como parte de su trabajo periodístico. Al llegar al lugar descubre que es una nave exploradora Kriptoniana (elemento establecido en el primer acto) a la cual, casi por accidente, logra activar y cargar en ella la conciencia de su padre quien se dedica por un tiempo indefinido a educarlo y hasta retoma elementos del lugar para crear la armadura/traje que será el elemento visual reconocible del personaje. Antes de este momento Kent vivió temeroso de desarrollar su potencial, cosa que le fue inculcada por su padre terrestre Jonathan Kent (Kevin Costner) y es un elemento del cual no se libera hasta que conoce a su padre holográfico. Es en este momento en que el lenguaje corporal del personaje cambia ya que a pesar de ser un tipo forzudo, siempre se mostraba cabizbajo y temeroso de dañar a los demás. Al aceptar su herencia finalmente se atreve a salir al mundo exterior y muestra una confianza contagiosa. Finalmente sonríe mientras explora sus habilidades de vuelo y está listo para la tercera parte de la cinta. No tiene monólogos internos donde muestre su maduración, pero al final se ha logrado entender y aceptar como kriptoniano que a su vez no está atado a esa cultura, la cual terminó en destrucción. Finalmente demuestra su libertad de elección al abrazar una nueva faceta de su identidad, cosa que jamás pudieron hacer los miembros de su extinta raza.

¿Cuál era el miedo de Jonathan Kent sobre el hecho de que su hijo se mostrara cómo es? Ahí es donde viene parte del realismo que mencionaban los realizadores cuando hablaban de la cinta. Después del 11 de Septiembre el pueblo norteamericano es más desconfiado y temeroso de lo distinto. Aquello que no puede ser controlado o entendido del todo es una amenaza a la seguridad y soberanía. ¿Qué pasa si un joven Clark es descubierto por el gobierno? A diferencia del Superman original que en el primer número de Action Comics fue criado en un orfanato en el que siendo bebé daba muestras de su superioridad física, probablemente sería analizado y diseccionado. El miedo que rige a la sociedad estadounidense no tiene lugar para él, o en el mejor de los casos lo terminaría utilizando, de manera similar a como ocurrió en la historia de Superman: Red Son, aunque en ese caso fue el gobierno soviético quien utiliza el poderío del hombre de acero. A final de cuentas Jonathan no entiende del todo quién es su hijo adoptivo, pero no está dispuesto a perderlo y es incluso capaz de sacrificarse para darle una lección, aunque desafortunadamente dicho momento en la cinta no es precisamente bien justificado. Deja a un Clark Kent marcado y en cierta medida, temeroso, cosa que cambia hasta la confrontación con su otro padre. 

Al final de Batman Begins el comisionado Gordon le menciona a Batman algo acerca de cómo las cosas se van escalando desde la aparición del murciélago. “Nosotros empezamos a usar semi automáticas, los criminales compran automáticas, empezamos a usar Kevlar, ellos compran municiones perforadoras, tú empiezas a usar una máscara y saltar por las azoteas y aparece esto: un tipo comete robo a mano armada, homicidio doble. Tiene un gusto por lo teatral, igual que tú. Deja su tarjeta.” Esto se retoma en Man of Steel. No tenemos a un Superman que combate a criminales de calle, sino que confronta invasiones extraterrestres que amenazan con acabar con la humanidad a la vez que se posesionan del planeta. El conflicto no es para salvar personajes de una ciudad sino poblaciones enteras a nivel mundial.

Hay una contradicción particular en ciertos críticos de la cinta. Mientras que la continuidad selectiva del mundo real hizo que Superman Returns tuviera críticas y taquilla bastante decentes, la cinta ha sido retroactivamente odiada por muchos. Curiosamente esos mismos elementos que le fueron criticados ahora resulta que es lo que el público en realidad esperaba sobre Man of Steel. ¿Desarrollo de personaje y menos peleas? Eso estuvo presente en la cinta de Singer. Se exploró de manera extensa la relación entre Superman y Lois y Superman no golpea a nadie en la cinta. Hay más acción en los primeros 5 minutos de Man of Steel que en toda la película de Superman Returns. En la misma película no se dan grandes cambios y se respeta lo memorable del cine del azuloso, tomando en cuenta las dos cintas de Richard Donner y partiendo de ellas para hacer esa secuela. Es el Superman con el que la mayoría creció y llegó a adorar, sin embargo fue odiado pero nuevamente, gracias a la mencionada continuidad selectiva, parece que la crítica que odia la cinta de Snyder ahora misteriosamente parece que quiere alabar (de manera indirecta) la anterior entrega del Hombre del Mañana por todos los elementos que en su momento (y hasta hace unas semanas) le criticaban.



 

Hay que entender que Man of Steel surge de dos factores básicos: ser el opuesto directo de Superman Returns y el continuar con la línea exitosa de las películas de Batman. Para lograrlo es que se contrató a Snyder, experto en hacer secuencias de pelea. Si el Superman de Brandon Routh no tira ni un puñetazo en su película pero se dedica a las introspecciones y a ser golpeado por Kevin Luthor, el de Cavill es un experto en tirar golpes y edificios. La espectacularidad debe estar presente aunque curiosamente cuenta con un presupuesto menor a la cinta de Singer y lo logra y con creces, en cierta medida sobre compensando lo que no se hizo con la cinta anterior.  El desarrollo de personajes y los guiones estructurados no venden tanto como los efectos visuales, cosa demostrada por el hecho de que hay una compañía de juguetes haciendo películas donde no hay un sesgo de lógica, aunque eso no significa que no haya estructura narrativa en Man of Steel, aunque tampoco cuenta con un guión impecable.

El tercer acto en la cinta del Hombre de Acero lo establece como lo que es: la reinterpretación adecuada para tiempos modernos. Los efectos visuales así como la consabida habilidad de Snyder para hacer que sus actores actúen gritando deben de estar presentes en primer plano. Retoma elementos de Batman Begins para establecer al personaje y al público en general ya se le olvidó que Routh vistió la capa y las mayas. El actor principal fue elegido por tener la presencia, el porte y la voz adecuados, aunque no actúa precisamente mejor que un tronco, lo cual es culpa del director, aunque eso no es nada nuevo. Jamás igualará lo logrado por Reeves pero tampoco tiene por qué hacerlo. Ese es el Superman de otra época y el presente es igual de válido que los anteriores, como menciona el Bat-Mite. Cada generación tiene derecho a reinventar a sus clásicos y a quienes no les gusté, pueden simplemente ver las cintas clásicas una y otra vez, aunque al verlas a la luz del día se sienten viejas e inocentes, producto de su época.

No sé si sea más triste o divertido el ver como varios de los detractores hablan de las deficiencias pero no las comentan de manera concreta. Claro, las actuaciones y el guión son los puntos flacos de la cinta, pero tenemos lo mejor interpretativamente hablando gracias a Costner y Lane. Shannon es desperdiciado hasta cierto punto aunque tiene un par de momentos llamativos y Cavill se dedica a posar, aunque le da personalidad propia a su personaje, como ya mencioné sobre los cambios de actitud que muestra. Crowe actúa excelentemente considerando que su personaje muere al principio y tiene más personalidad y momentos bad-ass que el holograma de Tupac.

Se ha hablado de lo excesivo de la última parte de la cinta, con las peleas espectaculares. La segunda vez que vi la cinta decidí hacer dos cosas: contar las muertes explícitas a cuadro de gente inocente o no inocente, así como cronometrar las peleas. En el terreno del combate las tres peleas principales duran nueve, tres y seis minutos respectivamente, teniendo descansos de igual o mayor tiempo entre las mismas en el que se desarrolla la historia (por que no todo en la vida es dar catorrazos). De la misma manera, además de una docena de kriptonianos de los cuales la gran mayoría solo desaparece, no hay más de seis muertes. No aparecen cadáveres a cuadro fuera de un copiloto o el mismo Zod, ambos con el cuello roto. En la pelea que ocurre dentro de uno de los personajes de apoyo, el IHOP, hay 7 personas, incluyendo a Pete Ross. Todas están a sana distancia de la acción y es un elemento presente en las subsecuentes peleas. Al parecer Metropolis, Sears (otro personaje de apoyo de la cinta) y los lugares donde ocurre la acción fueron milagrosamente evacuados. Probablemente con tecnología kriptoniana o algo así. Lo cierto es que fuera del tema de la destrucción no se trata el peso de la muerte, lo cual en parte es una lástima.

Este mismo tipo de puntos pueden aplicarse con más elementos criticables como las ubicaciones convenientes de Lois Lane y otros detalles que hicieron que me sintiera con sentimientos encontrados luego de ver la cinta. Con la segunda revisión encontré que buena parte de los mismos son expuestos y justificados dentro del mismo guión, solo que por alguna extraña razón los pasé por alto. Críticas como las de Half in the Bag (episodio 55) son increíblemente divertidas pero se basan más en lo que la gente imagina que pasó a lo que en realidad se muestra en pantalla. Eso son dos cosas distintas. No se debe esperar que la realidad iguale las expectativas, especialmente cuando estas están nubladas por la nostalgia o por fantasías.


Hay quienes mencionan como Tarantino tuvo un mejor planteamiento sobre Superman en un diálogo que escribió para el personaje de Bill en el segundo volumen de Kill Bill. En dicho diálogo se plantea como Clark Kent es el disfraz de Superman y no al revés. Si bien suena interesante la realidad es que se dista mucho del desarrollo que ha tenido el personaje. Clark Kent es Superman. El Clark que se promete aparecerá a partir de la segunda parte no es un disfraz más allá de los lentes; conserva la misma actitud que Jonathan Kent inculcó en su hijo, con todas las inseguridades y el miedo a lastimar a los demás. Es con el traje con el que se siente liberado y abraza los aspectos que descubre de sí mismo más adelante en su vida. Superman cuenta con múltiples referencias cristianas al punto en que parece que la S del pecho significa “Salvador”, pero también comparte puntos con el Cristo de Nikkos Kazantzakis, quien fantasea con tener una vida normal, que es lo que puede experimentar con el otro aspecto de su personalidad al que accede con sus lentes.

Man of Steel retoma elementos del deconstruccionismo del cómic de los ochentas, elementos que no fueron aplicados al personaje jamás. Los efectos sobre el mundo real sobre la presencia de un ser súper poderoso implican que al llegar un conflicto de igual calibre, la destrucción es de escala masiva, cosa que se ve en las escenas que hacen palidecer a lo mostrado por todas las demás cintas de héroes con mallas juntas. “Superman evitaría la muerte de los inocentes”. En medida de lo posible, el personaje de Cavill lo hace, pero también hay que recordar que este es un Superman que apenas inicia y se enfrenta a cosas que nadie más ha hecho. ¿Cuándo alguien te busca para pelear contigo le pides que vayan a un lugar en donde no puedan destrozar la decoración del lugar? Creo que eso no pasa en la realidad, y menos en la súper realidad.

Los memes que han surgido contabilizando los “datos duros” sobre las muertes y destrucción de personas y lugares ficticios son divertido, pero si volvemos al tema de la deconstrucción, los efectos de la destrucción mostrada en Man of Steel se sienten reales, desde los tornados del medio oeste estadounidense hasta las explosiones masivas. Este tipo de efecto no lo logra Avengers donde si Hulk o Thor golpean a una nave gigante que cae sobre Nueva York destruyendo varios edificios la gente aplaude. El efecto que logra es de caricatura, mientras que en la cinta de Superman se siente tanto que inspira dichos memes. El revisionismo de esta versión muestra que si los súper héroes en realidad existieran habría este tipo de devastación, similar pero en mayor escala a lo ocurrido en el 11 de Septiembre. Esto es un guiño al Miracleman de Alan Moore en donde se ve la destrucción de Londres debido al conflicto entre grandes poderes. En el contexto de misma historia Miracleman, como Superman, no se muestra preocupado por todas las fatalidades, especialmente cuando se considera el contexto en que el terminar con la amenaza concreta salva más vidas que las buenas intenciones de tratar de salvar a todos. El verdadero heroísmo no surge donde los escritores tratan de evitar el punto en que se deben de tomar decisiones moralmente difíciles. Surge cuando se negocia con la realidad y toda su complejidad tangible.

Después de Man of Steel parece que el villano definitivo para Superman es Zod. No solo se encargó de la muerte del padre del personaje principal, sino que ahora tiene una motivación más creíble que la de la versión anterior. Zod ya no es un general malote que busca arrodillar a su oponente mientras viste finas camisas que dejan su pecho al descubierto. Zod es alguien criado para proteger a su gente y buscar la preservación de su raza. Busca lo mejor para los kriptonianos, aunque esto implique el destruir nuestro mundo. Luego de su encuentro con Jor-El, Kal-El entiende que su propósito es el unir ambas razas, idea no compartida por Zod. El villano sigue siendo un personaje unidimensional pero al menos cuenta con una motivación identificable y comprensible, aunque al final no es que Zod sea malo de malolandia, sino que es un producto del sistema de castas de Kriptón. Sus elementos básicos permanecen pero son reinterpretados de manera efectiva gracias a esta revisión que tristemente termina de manera trágica para el personaje, aunque al final era su único posible destino, uno que él mismo busca tras perder el sentido en su existencia.


Al final, Snyder es conocido por su uso estilizado de la violencia, pero la violencia mostrada en Man of Steel no es gratuita. Es acerca de la causa y efecto que podría tener un personaje de ciencia ficción en un entorno real, o tan real como puede ser en una película veraniega. Es algo que las cintas de Marvel Comics no toman en cuenta gracias a su tono más ligero. El Superman de Man of Steel es la versión compatible con el entorno que vivimos y surge de la seriedad que Warner Brothers ha decidido darle a sus personajes y al manejo que han tenido por la participación de Goyer y Nolan. ¿Es la mejor versión del personaje, aquella que inspira heroísmo? Claro que no, esa la podemos leer en series como All-Star Superman en donde tenemos al personaje sacando a pasear a su Tragasol (una entidad extraterrestre que se alimenta de astros) por el espacio, juega vencidas con Atlas y Sansón al mismo tiempo o es capaz de curar el cáncer o reparar el sol desde dentro. ¿Esta versión funciona fuera del mundo de las cuatro tintas? No es igual de atractiva como el espectáculo visual que ofrece Snyder quien vuelve a estar como favorito del estudio, quien al final nos da una película de desastres con un tipo con capa dentro de una bonita historia de padre e hijo. El cine veraniego rara vez nos ofrece cintas que además de entretenidas sean inteligentes, pero todavía estamos lejos de poder esperar que toda película de temporada tenga guiones de este tipo. Cada generación tiene derecho a reinventar a sus clásicos, como diría Roberto Coria, y la reinvención que actualmente tenemos es la comercialmente más adecuada, ya que tiene un público que puede disfrutar el manejo espectacular de la violencia gracias en parte a la familiaridad con los videojuegos como Injustice: Gods Among Us o la saga de Arkham de Batman. Ojalá y esta película pueda servir de base como Batman Begins lo hizo para crear The Dark Knight.

2 comentarios :

Dacrux dijo...

ah cabron esto ya lo habia leido en otro lado pff hahahahaha

Dan Campos dijo...

¡Ja, ja, ja! Deja tú... digo, Deja Vu. :p