10 de octubre de 2013

Tercera Llamada


El cine mexicano ha tenido un buen año. Mientras que por un lado hemos tenido éxitos taquilleros como Nosotros los Nobles o con la más reciente cinta de Derbez, por otro lado tenemos cintas que a pesar de contar con una distribución más humilde, compensan con calidad y lo más importante, muestran que también se puede hacer cine disfrutable en nuestro país.




Faltan menos de dos meses para el estreno de Calígula, obra que con el nuevo enfoque ideado por la directora Isa (Karina Gidi) podría pasar por algunos problemas ya que tiene que replantear todo lo que se llevaba trabajado. Esto es tratado de ser sobrellevado tanto por la alcoholizada productora (Anabel Ferreira) como por quienes participan en el escenario (Fernando Luján, Ricardo Blume, Irene Azuela) como fuera de él (Lalo España, Víctor García, Cecilia Juárez y una tremendamente genial Mariana Treviño) y se buscará tener todo listo para el estreno. ¿Podrá este ensamble de personalidades tan variadas llevar a cabo esta meta común? Ese es el chiste de la historia.


Cuando tienes personajes bien definidos, la historia se escribe sola. Bueno, no exactamente, ya que se
necesita talento que una a todo, que es lo que se aporta por los realizadores y el talento frente a cámara. Entre los personajes, como se les promueve en los posters varios sobre la película (coleccionenlos todos) sabemos de "La Promesa" (Irene Azuela(, la joven actríz que será quien salvará el proyecto y revolucionará todo, "La Directora" (Karina Gidi), la cual, se esconde un poco encorvada entre las cortinas, en oposición a "La Diva" (Rebecca Jones), quien quiere llenar la pantalla con su sola presencia. Aunque parecen detalles meramente estéticos, muestra el cuidado que se tuvo para definir a los personajes quienes, aunque sean secundarios o tengan subtramas que podrían ser prescindibles, al final son elementos que los enriquecen y los vuelven más reales dentro de esta fabulosa farsa. Ahora que veo los posters, sería bueno que saliera un juego de lotería basado en los mismos.


En su momento hablé de lo gozosa que es Much Ado About Nothing (Mucho ruido y pocas nueces) lo cual se transmite gracias a que los personajes conocen su entorno y reinterpretan algo que conocen al dedillo. En cierta medida Tercera Llamada es nuestra versión de eso. Franco, director de teatro, televisión y con una cinta antes que esta, colabora con sus cuates en la realización de algo situado dentro de un entorno que conoce perfectamente. La química entre actores se transmite en la mayoría de los casos y hace que la historia fluya como conversación cafetera con los camaradas y casi se siente como anécdota que pudo haber ocurrido cuando el mismo Franco llevó al teatro su versión de Calígula, hace algún tiempo ya.




Una obra disfrutable y cumplidora, que tiene un enfoque accesible que puede atraer al público en general, no solo a aquellos que les gusta el "cine depresivo de la realidad y los festivales" que se genera en nuestro país. Ojalá y el éxito de cintas meramente comerciales como los dos ejemplos mencionados al principio de este texto sirviera para que se diera un jalón a este tipo de joyas, como Tercera Llamada, que tienen todo para gustar al público, excepto una distribución que pueda competir con el resto de las proyecciones. Mis números no son exactos pero contaba casi 20 copias para el Distrito Federal, sin enumerar las escasísimas copias para el resto del país. A este paso, para cuando la cinta pueda generar ruido para llamar la atención, ya dejó la cartelera para pasar la copia a otra sucursal del cine.


Fuera de mi enfoque depresivo, solo puedo decir que esta película vale la pena y mucho. Probablemente sea de mi top 5 del cine mexicano del año. Ojalá la próxima película de Francisco Franco no tarde tanto en salir a la luz y que tenga una mayor exposición.