7 de septiembre de 2014

Yo soy la felicidad de este mundo

Esta y más críticas las pueden encontrar en el Quinto Especial de Cine Mexicano.

Después de varios años de ausencia, Julián Hernández nos trae su más reciente obra, la cual curiosamente se puede ver de manera internacional, aunque no precisamente en cartelera.


 

 Alejándose un poco de la mística emocional que envolvía buena parte de Rabioso Sol, Rabioso Cielo, Julián retoma entornos más cercanos y cotidianos. En Yo soy la felicidad de este mundo conocemos a Octavio (interpretado por Alan Ramírez) quien es un joven bailarín que está recuperándose de una lesión en su pierna. Debido a su profesión es que conoce a Emiliano (interpretado por Hugo Catalán), director de cine quien se encuentra trabajando en un documental acerca de la danza. Entre los dos surge una particular atracción y una relación que se verá a prueba conforme se profundiza.

Julián Hernández es uno de los realizadores más importantes en el cine mexicano a pesar de tener una filmografía relativamente pequeña. Después Rabioso Sol, Rabioso Cielo, se aleja un poco de la dirección aunque continúa muy activo tanto en la producción como con la edición. Al regresar a la silla del director, en Yo Soy la Felicidad de Este Mundo, encontramos varias de las constantes del realizador. El juego de amores conflictivo, el impecable trabajo en la estética tanto en el manejo de los colores en escenarios o la misma vestimenta, lo cual se ilustra de manera notable gracias al trabajo de Alejandro Cantú en la fotografía. Al mismo tiempo el uso de diálogos introspectivos en voces en off mientras se realizan acciones, principalmente de contenido sexual, continúan, aunque se alejan del misticismo que se llegó a manejar en Rabioso, para tener un entorno más mundano.

Antes de filmar esta cinta se hizo la realización de Alarido, cortrometraje que cuenta con un ménage à trois entre Andrea Portal, Gabino Rodríguez e Iván Álvarez. Dentro de la narrativa se establece como un trabajo dirigido por Emiliano, . Este fragmento de ficción se entremezcla y en cierta medida ilustra el conflicto interno que tiene al tratar de tener una relación con Octavio, quien en realidad lo ama, pero que en cierta medida solo es un elemento de deseo.




Yo Soy... no ilustra una historia feliz. Dentro de la cotidianeidad se da una búsqueda. El personaje principal se divide entre el amor y el deseo, siendo el segundo el que termina dominando, arrastrando a Emiliano quien mete a Jazen (Emilio von Sternerfels) dentro de este juego de insatisfacciones. Hay un momento en el que, al explorar el departamento del director, vemos un poster de una película sobre la cual se refieren diciendo que es muy larga, sin diálogos. En cierta medida es un comentario sobre la cina misma, la cual puede caer en el estereotipo de "cine de arte", de ese no muy bien recibido por el público en general.

Mientras que el manejo de imagen es bastante cuidado, hay algunas secuencias que pudieron ser trabajadas de mejor manera. La sensualidad y el ya mencionado deseo se transmite de manera efectiva en buena parte de la cinta, sin embargo hay momentos en que se sienten forzados este tipo de elementos. Movimientos corporales como andar a gatas lucen incómodos y se alejan de la sensualidad mencionada, sin importar si es un personaje masculino o femenino quien los realiza. La fluidez existente se interrumpe por momentos por este tipo de detalles. Esto, aunado al hecho de que tenemos una narrativa semi-fracturada debido a la inclusión del cortometraje que si bien sirve como vehículo para explorar la psique del personaje principal, pueden alejar la atención del espectador.

Alejándonos un poco de la cinta, pero enfocándonos en su manejo en la distribución,  cabe destacar el manejo peculiar que ha tenido. Gracias al talento y reconocimiento del director es que se logró tener una distribución internacional antes que una nacional, teniendo que esperar al Festival Internacional de Cine de Morelia para poder ver la cinta como parte de la competencia, en la gran pantalla. ¿Eso significa que no podemos verla antes? La cinta está disponible para comprar vía Amazon desde hace meses, primero en su versión europea y ahora en la americana. Para no esperar el envío es que desde agosto está disponible la versión digital en iTunes o en Amazon Instant Video. Mientras que será difícil que la cinta sea vista en cartelera regular, es agradable el saber que desde antes se cuenta con una distribución por medios más accesibles.




Desafortunadamente parece que necesitamos de etiquetas para poder catalogar el cine, lo cual es desafortunado. Una buena historia no debe de ser exhibida únicamente en circuitos como "cine gay", "cine hecho por mujeres" "cine hecho por hombres bigotones" o "cine de temática urbana donde todo ocurre dentro de un camión" ya que aunque puede indicar que una cinta es buena, solo tiene cabida dentro de un enfoque reducido, como si no contara con suficiente calidad para competir abiertamente.  Si bien encuentro algunos problemas con Yo Soy la Felicidad de Este Mundo (debido principalmente a que considero Rabioso Sol, Rabioso Cielo una obra superior), la calidad y cuidado que tienen en la mayor parte la vuelven una cinta recomendable, y no solamente para quienes buscan cine de temática gay  (especialmente si consideramos que los desnudos de Andrea Portal lucen bastante, para los que preferimos ese género, y no me refiero al cinematográfico). A mi no me interesa ver películas de temáticas tan restringidas. Simplemente me interesa el buen cine.


Adendum: La cinta pude verla en una segunda ocasión, en el Festival Internacional de Cine de Morelia. Casi todas mis "quejas" se callaron con la segunda revisión, en donde pude apreciar gran cantidad de detalles que se me fueron en la primera revisión. ¡Hasta cameo del productor hay! Definitivamente vale la pena verla y no solo una vez.