1 de diciembre de 2014

Güeros

Estas y más críticas las pueden encontrar en el Quinto Especial de Cine Mexicano. 


Premiada ya en varios festivales y esperando su lanzamiento comercial en marzo del año que entra, es que Güeros, la ópera prima de Alonso Ruíz Palacios ha empezado a hacer ruido tanto en muestras, foros o festivales nacionales. ¿De qué trata esta película que llega como aire fresco al cine nacional?

Tomás (interpretado por  Sebastián Aguirre) es un adolescente al que no aguanta ni su madre. Debido a esto es que lo manda a vivir con su hermano mayor, conocido como El Sombra (interpretado por un genial Tenoch Huerta) el cual es un NiNi involuntario gracias a las huelgas y cierres universitarios. Ellos dos, junto con Santos (Leonardo Ortizgris) iniciaran un recorrido a través de la geografía citadina en una búsqueda casi mítica con resultados fascinantes.


 
Lo que inicia como un road movie contenido, debido a que todo el viaje transcurre dentro de los límites de esta tres veces heroica Ciudad de México, empieza a evolucionar de manera interesante gracias a nuestros personajes.Rompiendo esquemas tradicionales, uno no sabe si lo que está viendo es la historia dentro de la película, el detrás de cámara de la película, un comentario sobre el estado del cine mexicano o algo más. Cuenta la leyenda de que todo el guión de la película estaba en una libreta, dándole una sensación un tanto improvisada, lo cual es memorable gracias al tremendo trabajo actoral, particularmente de Tenoch Huerta, ya que logra sostener una cinta llena de momentos pequeños en medio de circunstancias y una ciudad más grande.

En cierta medida, Güeros es una versión renovada de Temporada de Patos, no solo debido a los elementos más obvios como el hecho de que ambas estén rodadas en blanco y negro, sino más bien porque se acercan a dar un retrato de la juventud en momentos de coyuntura personal. En Güeros tenemos una búsqueda que inicia quizás inocentemente, por encontrar a un roquero olvidado del que solo queda un audiocaset viejo que es uno de los pocos puntos de enlace que tienen Tomás y Sombra con su padre ausente. El encontrar al rockero, cuya música solo conocemos a través de las expresiones de fascinación de quienes escuchan sus rolas que nos son negadas, buscan darle un sentido a la sensación de vació que sus vidas poseen. Este viaje los saca del lugar seguro, del rincón de la pasividad, para hacerlos confrontar con la ciudad que les queda como un camino por recorrer en esta búsqueda.

La ciudad es otro personaje importante. En la cinta se ilustran las distintas idiosincracias de algunos puntos, e incluso se tratan lugares representativos en momentos conflictivos, como lo fue la UNAM en 1999.  El tema de las huelgas estudiantiles, que recientemente ha vuelto a estar presente dentro de las noticias mexicanas, se ilustra de manera interesante, pero en vez de dar una especie de sermón o crítica sobre ellas, muestra lo incomprensible que puede ser un movimiento del que uno forma parte. Sombra y Santos son estudiantes que no estudian y solo acuden a la Universidad de manera casi fortuita. Es en este recorrido que ocurre una de las escenas más memorables de la cinta, en donde se rompe esta cuarta pared y el espectador forma parte como compañero. A su vez, personajes que aparentemente solo están para avanzar la historia, voltean a la cámara y comentan o cuestionan la legitimidad misma de la trama, de esa narrativa expresada en hojas de una libreta que en ese mismo momento, ante nosotros, se transforman en escena.


 Una de las cosas que hizo que Kevin Smith fuera un director independiente relevante, gracias a su ópera prima, Clerks, fue su ingenioso manejo de diálogos. Esto también está presente en Güeros. Momentos como cuando Santos comenta acerca del estado actual del cine mexicano son simplemente brillantes. En sus propias palabras tenemos al "Puto cine mexicano... agarran unos pinches pordioseros y filman en blanco y negro y dicen que es arte... y los chingados directores, no conformes con la humillación de la conquista, todavía van al viejo continente y le dicen a los críticos franceses que nuestro país no es más que un nido de marranos, rotos, diabéticos, agachados, ratoneros, fraudulentos, traicioneros, malacopas, puñeteros, acomplejados y precoces". Curiosamente la cinta fue primero exhibida en festivales internacionales, como en Berlín. Comenta y critica aquello de lo que es parte, de manera similar a la escena anteriormente descrita, se vale de los mismos recursos de la narrativa para criticarse a sí misma.

Tras su paso en festivales y en la misma Cineteca, Güeros llegará a cartelera regular gracias a los amigos de Cine Canibal en Marzo. Es una cinta imperdible que se pone entre lo mejor del cine mexicano reciente. Quizás a algunos les incomode la manera en que muestra movimientos sociales o la irremediable vacuidad del ser, pero estos son solo elementos utilizados para el despertar de nuestros personajes, los cuales siempre han sido perspicaces, únicamente necesitaban una razón para salir a encontrarse con una realidad.