2 de marzo de 2015

Kingsman: The Secret Service

Mathew Vaughn, reconocido por haber hecho el relanzamiento de la franquicia de los Hombres X gracias a X-Men: First Class, retoma la adaptación de obras menos conocidas como es el caso de El Servicio Secreto, miniserie en cómic escrita por su compadre Mark Millar. ¿Qué trucos nos ofrece quien empezó como productor de Guy Ritchie y que ahora es uno de los adaptadores comiqueros más efectivos en tiempos recientes?

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En Kingsman tenemos a Gary Unwin (Taron Egerton) mejor conocido como Eggsy, quien es el hijo de un agente especial de una organización tan secreta que ni las organizaciones secretas y sin nombre de Pekin saben que existe. Su padre muere cuando era un inocente niño que al crecer, pierde la inocencia y se dedica a la delincuencia involuntaria. Es entonces que por azares del destino es contactado por Harry Hart (Colin Firth) quien lo recluta para ser parte de la misma organización que cobijó a su padre. Después del entrenamiento es que deberá confrontar el tipo de amenazas con las que solo la organización puede lidiar. 

Para desilusión de algunos es que Vaughn declaró dejar la dirección de Days of Future Past para dirigir otra cinta. Mientras se especulaban proyectos mayores (como la saga de Star Wars) es que después se declaró que sería la adaptación de otro de los comics de su compadre, habiendo tenido buena recepción con la primera cinta de Kick-Ass, ahora se enfocaría en la historia del Servicio Secreto. Tomando la primicia básica de un criminal que ocasionaba actos de violencia en el mundo y que debía ser detenido por una rama del MI6, Vaughn en conjunto con Jane Goldman (con quien trabajó tanto en Kick-Ass, Stardust o las nuevas precuelas de X-Men) decidió enriquecer la clásica historia de espías en algo memorable agregándole elementos casi mitológicos.  El grupo ya no es una rama del MI6 sino una agencia independiente cuyos miembros se identifican con los caballeros de la mesa redonda. De la misma manera Gary London no es reclutado por su tío, agente especial, sino que además del cambio de nombre ya no tiene lazos de sangre con el agente, sino una deuda de honor por parte de Harry Hart. Estos y varios cambios ayudan a hacer que la historia pase de ser plana y predecible a algo con un poco más de cuerpo. Sus personajes no serán completamente tridimensionales, pero al menos rebasan ya la categoría de huecos.


Kingsman es una carta de amor a las cintas de espías, especialmente las clásicas del agente 007, así como contar con referencias a Los Vengadores, El Prisionero, the Man from UNCLE o al mismo Súper Agente 86, entre otras. De la misma manera da una renovación a los elementos característicos, tales como los gadgets, así como una crítica al género desde el mismo género. Mientras algunos pueden decir que esto ya fue hecho por obras como la saga de Austin Powers, la enorme diferencia radica en que esta cinta se enfoca más en la acción que en la comedia. Desde luego que tiene momentos muy divertidos y casi al final la obra se vuelve un verdadero desmadre, pero es una dirección que marca desde el principio. 

Mientras que las actuaciones no son dignas de un premio de la academia, los papeles principales son llevados a cabo de manera muy eficiente y sútil. Colin Firth deja la imagen de rey entrenado para ser un refinado héroe de acción de grandes modales. Mark Strong es un excelente soporte para los personajes principales, mientras que vemos tributos como los ejecutados por el mismo Michael Caine o Mark Hamill, quien como dato de trivia, es la identidad del primer secuestrado en el comic, mientras que en la cinta interpreta a un científico y profesor universitario que también es secuestrado, pero por razones pertinentes a la trama. Mención aparte merecen tanto Sofia Boutella y el mismo Samuel L. Jackson por el lado de los villanos, ya que logran ser personajes que refrescan a los clásicos malos de este género y se convierten en amenazas simpáticas pero de miedo.



Kingsman no es otra cinta de súper héroes. Si bien las viñetas son su origen, es una historia de espías que espera convertirse en franquicia. Gracias al genial manejo de edición, ritmo y efectos que vienen desde la escuela de Guy Ritchie (Recordemos que Vaughn produjo las primeras cintas del ex de Madonna) adquiere esa identidad propia que es refrescante para la actual saturación de adaptaciones o secuelas que tenemos. Claro, esta es otra adaptación más, pero sus personajes no tienen capas ni poderes y, para variar, tienen un sentido del humor y no se mueven dentro de historias sórdidas y oscuras. Algo agradecible para los que queremos ver algo que nos distraiga en la pantalla de plata.

Mientras que puedo seguir hablando sobre lo entretenida que es Kingsman, lo mejor es recomendarles que vayan a verla. No es una cinta de humor buajaja, sino una obra que al rendir sus respetos al género, se divierte y nos divierte. Quizás algunos encuentren algunas de sus escenas ofensivas o absurdas, pero como dice el personaje de Harry Hart en una de sus líneas, “prefiero las tramas inverosímiles cualquier día del año”, lo cual nos trae esta historia en las salas de cine. 

2 comentarios :

Hard Pop dijo...

Las referencias a star wars igual están muy buenas.

Pero no comparto lo de la edición. Las peleas no se ven bien. Me gustan más con planos más estables y que duren más del segundo. Igual y porque no saben como hacerlos pelear sin que se vea falso.

Me dio risa el final. ¿no lo ves muy simbólico? Los espías salvan el mundo y la realeza les concede el trasero. O vas a pensar que veo cosas donde no :P jaja

Otra duda: así como los gringos parace que ya son "alguien" cuando hacen una película de comics, ¿los ingleses será lo mismo pero para película de espías?

¡Sobres!

Dan Campos dijo...

El mensaje principal es el de una lucha de clases. Todo empieza entre el planteamiento de los snobs que discriminan al populacho... "pero no todos son iguales". Al final, es el ascenso de alguien del populacho el que literalmente les salva el trasero. Este es un elemento constante con el personaje de Eggsy, y como dices al final les puede dar por donde les acaba de salvar.

El manejo de edición a mi me gusta. No es tan depurado como en otros casos, pero es como cuando yo me quejaba de la pelea del Sabueso en Game of Thrones, demasiados cortes marcan una mala coreografía. En este caso Vaughn está dos rayitas abajo de lo que logra Edgard Wright por ejemplo, pero checa la escena censurada de la Iglesia y veras como logra una fluidez impresionante.

La flema británica tiene mucho caché en eso de los espías, aunque Vaughn es más internacional Kick Ass es muy de adolescente gringo, por ejemplo. Kingsman se acerca más al manejo de Attack The Block (donde nuevamente son las clases bajas las que salvan la situación) pero la neta es porque la mayoría de sus tributos vienen a esa nacionalidad, y curiosamente se siente mucho más universal a que si fuera esto una división secreta del FBI.