13 de agosto de 2015

Estrellas Solitarias

Presentada originalmente en el pasado Festival Internacional de Cine en Guadalajara, en marzo del 2015, empieza una discreta gira en nuestro país la segunda película de Fernando Urdapilleta, en donde promete una historia de búsquedas personales a ritmo de punk y pop.

Eventualmente esta y más críticas apareceran en el Sexto Especial de Cine Mexicano.
Pueden ver el video donde esta cinta fue comentada originalmente, a continuación.


En Estrellas Solitarias conocemos las historias de Joanna (antes conocido como Juan, interpretado por Jorge Arriaga), quien padece de la discriminación por parte de la gente de su pueblo. Al no encontrar apoyo ni siquiera en su familia decide migrar a tierras más contaminadas en el Distrito Federal. ¿Su mayor resentimiento? El jamás haber tenido su fiesta de quince años, con chambelanes y damas, donde él (ahora ella) se presentaría en sociedad.  Por otra parte tenemos la historia de Valentina (Dana Karvelas), quien se vuelve amiga cercana y roommate de Joanna. Si bien su relación no es precisamente equitativa, ya que Valentina tiende a maltratar un tanto a Joanna, coexisten de manera funcional, cosa que sirve de apoyo para que Valentina se logre enfocar en su carrera artística con la que piensa alcanzar fama y fortuna como travesti cabaretera.



Mientras que la cinta cuenta con ideas interesantes que vuelven colorida la historia, tales como las alucinaciones de Valentina quien empieza a ver a su gurú e inspiración como aparición fantasmagórica, al mejor estilo de Obi-Wan, pierde el rumbo al poco tiempo de iniciar. El manejo de one liners tan memorables como "las luchas no están en el ring, están en el corazón" se hacen a un lado para ofrecernos una mezcla entre melodrama sufridor, persecuciones thrillerescas, números musicales y una historia de venganza. Todo esto aderezado con muestras de maltrato, sexismo, discriminación, clichés y algo de lucha libre, que fue lo que inspiró a esta cinta.

Si bien la cinta se quiere vender como transgresora, debido principalmente a los personajes que maneja, esto resulta poco mérito cuando los mismos no ayudan a contar una historia sólida. Si bien no es necesario que se establezca dentro de un género definido (válgame la expresión), esto le ayudaría, o en caso de que se decida ir por una mezcla ecléctica, aprovechando las alucinaciones de uno de los personajes principales, sería una opción más atractiva. Desafortunadamente no se define por ninguno de los dos caminos.



Aunque la discriminación es un elemento muy presente en la cultura mexicana, es triste ver que en lugar de lograr establecer un grado de empatía con los personajes representantes del gremio de travestis, por momentos aparece una imagen más negativa, en donde ellos mismos discriminan a la nueva compañera de El Muñeco (Mauricio Isaac) por el simple hecho de ser mujer hecha y derecha, digo, hecha y curveada.

Comenta el director que la idea de realizar esta cinta le llegó por un aniversario luchístico de Martha Villalobos en el cual hubo un show de travestis. A pesar de ese momento de inspiración, esto no se refleja en la cinta ya que no se atreve a explorar plenamente ese mundo que podría ser tan interesante. En lugar de un acercamiento, logra una historia regular con clichés y que busca un mayor impacto al meter una trama de venganza que se siente más improvisada que planeada.  Una propuesta que arranca de manera interesante pero no termina de cuajar. Ojalá que en su tercera cinta el buen Urdapilleta logre una mejor cohesión narrativa que la mostrada en esta obra.


Dirección  y Guión: Fernando Urdapilleta
Producción: Karla Bukantz y Henner Hofman
Fotografía: José Stempa
Edición: Rodrigo Ríos Legaspi
Dirección de Arte: Roberto Revilla

Diseño de Vestuario: Josefina Echevarría