2 de agosto de 2015

Mission: Impossible - Rogue Nation

Mientras que la mayoría de los estudios buscan ansiosamente como expandir y hacer universos de las franquicias cinematográficas que poseen, sin hacer tanto ruido es que llega la quinta entrega de la versión cinematográfica de Misión: Imposible. Tras un exitoso Protocolo Fantasma, ¿cómo queda parada esta cinta en el verano cinematográfico del 2015?

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Así como la IMF (Impossible Mission Force) es la organización especializada en espionaje y recontraespionaje que protege los intereses estadounidenses de paz, seguridad y bienestar para la familia, hay una contraparte internacional: el Sindicato. ¿Su propósito? En lugar de salvaguardar intereses de una nación, tiene un propósito más siniestro que el de los sindicatos de trabajadores de la educación y además busca desaparecer a la IMF con la pequeña ventaja de que nadie cree que ellos en realidad existan. 

Teniendo su primera cinta en Mayo de 1996, esta franquicia adquirida por Tom Cruise ha tenido uno de los desarrollos más interesantes. Mientras que las primeras tres entregas son claro reflejo de sus épocas (particularmente la segunda, a quienes muchos le hacen el feo pero olvidan que en esa época hubo grandes éxitos como Contra Cara) y no fue sino hasta la llegada del Protocolo Fantasma donde toma nuevos bríos, especialmente tras un frío recibimiento de la tercera entrega, donde la cinta no se acercó a los 500 millones en taquilla, cosa que habían hecho sin problema las anteriores. 

Volviendo a la cinta, es agradable el ver como en las manos de Christopher McQuarrie es que toma el interés que retomó gracias a la entrega de Brad Bird y surge esta entrega que no solo hace pequeños tributos o reconocimientos a toda la saga, sino que aprovecha para encontrar su propia voz dentro del manejo de las atmósferas y el suspenso en situaciones (no lugares) casi claustrofóbicas, algo que en cierta forma va en contraposición con lo que se ha promovido en todos lados de la cinta con el stunt más peligroso e impresionante hecho hasta la fecha por Tom Cruise. 

El juego típico en el cine de espías está presente. El toma y daca entre oponentes en donde hay agentes, agentes dobles y triples como si fueran versiones de helados se manifiesta, especialmente con el personaje de Ilsa Faust (interpretado por la bellísima Rebecca Ferguson), quien es la femme fatale que amamos y en quien no debemos confiar pero que olvidamos ese detalle, gracias a su atractivo. Claro, ayuda el verla saliendo de una alberca cual chica bond, aunque es más su astucia la que la pone como un elemento peligroso.  Afortunadamente en contraposición tenemos a un Benji Dunn (un genial Simon Pegg), mostrando que es el mejor compinche de Cruise, además de que es la voz de la conciencia de la cinta al hacer las preguntas lógicas que cualquier ser humano le haría a un intrépido héroe de acción casi indestructible. ¡Ah! Y también aparece Jeremy Renner, quien aunque hace un papel pertinente parece que fuera de los Avengers o The Hurt Locker no podrá tener un personaje memorable, aunque es agradable tenerlos tanto a él como a Luther Stickell (Ving Rhames), quien ha acompañado al agente Ethan Hunt desde el inicio de la saga. 




Mientras que la multipromocionada escena en el avión es lo que más llama la atención desde los primeros trailers, la acción está mucho mejor balanceada y realizada en el resto de la cinta. Persecuciones en autos, motos y la tradicional corredera siguen presentes. Lo que las vuelve más espectaculares es el hecho de que todo es real y el manejo de CGI está limitado para resaltar secuencias, no para hacerlas pretender como reales. Junto con Mad Max: Fury Road son el mejor ejemplo de que si quieres transmitir sensaciones reales, la mejor manera de hacerlo es rodarlas en entornos reales, cosa que Cruise había explotado en mayor medida en Edge of Tomorrow, cinta también escrita por el guionista y director de esta entrega de la misión. Por cierto, si dudan de la intrepidez de Cruise, es interesante que al preguntarle al coordinador de stunts a quién pondría para las secuencias de persecución en moto, este dijo que no tenía a nadie que fuera mejor que el mismo Cruise. 

Si voy a tener una crisis de la edad madura, ojalá la tenga como Tom Cruise, quien ha logrado la revitalización de la franquicia de espías de una manera efectiva, y que curiosamente demuestra que el manejo de estas puede tener esperanza, incluso cuando hay cintas que no hayan cubierto las expectativas. Se pone en un lugar honroso junto con la serie de Rápidos y Furiosos en el hecho de que a pesar de tener algunos tropiezos, logran el éxito tanto en recepción del público como en taquilla gracias a que deciden continuar. Por lo pronto, en esta última entrega de la historia del agente Hunt tenemos una de las mejores películas del verano, y una muestra de cómo se puede hacer excelente cine sin tener que contar con súper héroes, monos amarillos, pantallas verdes o explotando la nostalgia de tiempos mejores.