7 de septiembre de 2016

Causas Corrientes de un Cuadro Clínico

Una de las mejores maneras de hablar acerca de lo general, es tocar el tema de manera más personal, cosa que hace Julián Hernández en su cortometraje presentado en la emisión 11 del festival Shorts México.



En esta obra seguimos la vida y relaciones de una joven pareja de actores (interpretados por Giovanna Zacarías y Axel Arenas). Ella, más madura, está más envuelta en movimientos sociales mientras, que el personaje interpretado por Axel muestra un perfil más escéptico y menos emocional. Debido a esto es que en el momento en que el personaje de Giovanna expresa miedo por su seguridad personal, no le cree ni le muestra apoyo explícito.

 Saliendo un poco de su zona de confort (como si el hacer cine independiente peleando recursos económicos fuera un lugar muy cómodo) es que Julián decide adentrarse un poco más en el retrato del entorno social y la psique mexicana. Si bien son elementos que están presentes en sus cintas previas, es aquí donde lo explota gracias a la confrontación de los puntos de vista de sus personajes. No hay caricaturización de opiniones y en cierta medida no hay tampoco una crítica sobre las perspectivas tan polarizadas en las opiniones que reflejan el descontento nacional o el descontento contra el descontento, sino una presentación de las mismas. ¿Es ilógico pedir el regreso de estudiantes desaparecidos hace años? Quizás la queja tiene que ver más con lo que representa que con el hecho en sí.

El drama personal y la presentación del “cuadro clínico” del personaje de Giovanna es también un reflejo sintomático del malestar social. Como dice el viejo adagio de que “la burra no era arisca…”, la posible paranoia y sensación de persecución del personaje tiene que ver con la realidad con la que tiene contacto gracias a su envolvimiento en movimientos sociales (cosa que curiosamente tiene en común el personaje y la actriz, por lo que quizás este corto es su aviso en caso de que dejemos de saber de ella). Dentro de su mismo contexto, no es descabellado el sentir miedo cuando conoces gran cantidad de casos de desaparición o ajustes de cuentas por lo que los casos, más que ser notas al pié de página en un periódico, tienen un rostro y son referencias cercanas.



Mientras que la presentación de la historia funciona dentro del formato de cortometraje (casi mediometraje), tras ver su efectividad en la presentación no puedo evitar pensar que podría funcionar bajo un formato similar al de la exitosa serie Black Mirror, producida para Channel 4 en Inglaterra, en donde a través de episodios con historias independientes ilustra distintos puntos dentro de una temática general (el cómo afecta la tecnología nuestra realidad, en caso de Black Mirror). Bajo este concepto, si se pudieran “paquetear”, podría alcanzar una mejor distribución no solo restringida a festivales, sino más accesible para el público en general, aunque probablemente solo se podría exhibir en lugares como Canal 22, ya que Claro Video, Netflix o Blim estarían más escépticos a exhibir este tipo de historias.

A final de cuentas, Causas Corrientes de un Cuadro Clínico es ese tipo de historias de interés que deberían mientras no tienen cabida en la exhibición comercial (debido a la duración y tristemente, a la temática), está en una delgada línea en la cual se puede posicionar en lugares de mayor proyección a audiencia gracias a los medios digitales. La cuidada calidad de su narrativa no es del tipo que solo depende de “planos” o “diálogos apantalla rancheros” o gags memorables, que son el común de lo que la gente recuerda tras ver una cinta. Su mayor valor es en la expresión de ideas relevantes a través de la cercanía que nos traen sus personajes en base a una confrontación respetuosa. Bajo este concepto, me encantaría ver este tipo de propuestas encabezada por Julián con otros directores como Gerardo Naranjo o Pedro González haciendo mediometrajes serializados en donde tratan temas familiares pero en donde continúan esa exploración. Es más, contrátenme a mi y hasta hago uno donde hable de “historias de miserabilismo contemplativo festivalero” que tanto crítico.


Dirección: Julián Hernández
Guión: Julián Hernández y Emiliano Arenales
Producción: Roberto Fiesco, Ernesto Martínez, Iliana Reyes
Fotografía: Alejandro Cantú
Montaje: Emiliano Arenales
Edición: Jacobo Hernández