24 de febrero de 2017

Split

Tres chicas son drogadas y secuestradas. Al despertar se encuentran en una habitación aislada en donde son contenidas por su captor. Por si fuera poco parece que el mismo no está muy bien de la cabeza, por lo que deben de confrontarse con la necesidad de buscar un escape o esperar a ser descubiertas y rescatadas. Todo parece ser manejable hasta que se dan cuenta que no es solo una persona quien las tiene encerradas, sino toda una legión conflictiva que las abdujo con siniestros fines ulteriores.

Este podcast es traído a todos ustedes gracias a la cortesía los que han dejado su reseña de cinco estrellitas en iTunes ¡y sin gastar nada! Ahora que si quieres gastar, descubre como hacerlo de manera efectiva en patreon.com/churros y palomitas.

Co-Productor del episodio: Jaime Rosales.
Agradecimiento a nuestros Patreons Álvaro Vázquez, Daniel Krauze , Fernando Teodoro , Edith SánchezAlejandro Alemán.


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Kevin (interpretado por James McAvoy y que en una película actúa más que en todas las ocasiones que ha interpretado al Profesor X) padece de un desorden de personalidad múltiple. Mientras que una parte de él solo quiere tener una vida normal y acude religiosamente a terapia (de la mano de Betty Buckley como la doctora Karen Fletcher), otras no están tan de acuerdo, lo que lo han llevado a cometer actos cuestionables… como secuestrar a Anya Taylor-Joy, Haly Lu Richardson y Jessica Sula. Sin embargo el verdadero conflicto no es entre captor y presas, sino entre las distintas facetas que viven dentro de Kevin y como confrontan su realidad.



Split es una cinta que funciona gracias a la conjunción de sus partes. Un trabajo muy cuidado de guión en el que tenemos la comparación de cómo dos de nuestros personajes han lidiado con traumas personales sería desperdiciado si no fuera por las interpretaciones de Anya Taylor-Joy (a quien muchos recordarán por La Bruja) y por parte del mismísimo James McAvoy. La primicia de la historia nos habla de su personaje como de alguien que tiene 23 identidades en conflicto, pero eso no es nada comparado con la emergente personalidad 24 a quien solo se le conoce como La Bestia. Mientras que solo se desarrollan cerca de una decena de esas identidades, es la capacidad de McAvoy para cambiar de una a otra en menos de un segundo lo que hace que sea una figura tan temible. Si en alguna ocasión se preguntaron cómo carajos la gente es incapaz de darse cuenta que Clark Kent y Superman son la misma persona y no vieron la interpretación del gran Christopher Reeve, solo pongan atención a lo que logra el otrora profesor Xavier al tomar una página del manual de Superman, ya que logra convencer gracias a los cambios de lenguaje corporal más de lo que un par de gafas pueden hacer.

En su corrida dentro del título de Batman, Grant Morrison, el escocés desquiciado, plantea el concepto de la súper cordura como la base de los cambios de identidad del villano favorito de Batman, el Joker mismo. ¿A qué se refiere con esto? El manejo de la súper cordura se refleja como la capacidad de la psique para adaptarse a distintas circunstancias o inclusive épocas. Gracias a esto es que una misma persona, el Guasón per se, puede manifestarse como un ladrón chocarrero, un asesino despiadado o incluso un aliado para su enemigo jurado. Los cambios de personalidad se deben a que el personaje se encuentra en un estado de conciencia más allá de la cordura, que lo vuelve capaz de entender de mejor manera su entorno.

Este concepto en cierta medida se retoma en Split con el personaje interpretado por McAvoy. Los dos personajes principales lidian con traumas en el pasado y de maneras opuestas. El personaje de Taylor-Joy tiene una conciencia más elevada y es más cerebral pero tiene un proceso de afirmación de identidad que le ayuda a hacer pasajera su realidad. Por su parte, el personaje de McAvoy rechaza su identidad personal y se refugia en personalidades alternas. Cada una creada con un propósito que le ayuda a confrontar distintas situaciones, y las mismas pasan como bateador en turno según sea requerido. Es el tratamiento de padecimientos mentales como los desórdenes de personalidad múltiple lo que le agrega un valor a la historia, bajo el lente de que el desorden indica una alta eficiencia más que un padecimiento, primicia promovida por la misma psicóloga interpretada por Betty Bukley. Por si fuera poco, retoma el planteamiento de la química cerebral y lo enlaza con los cambios biológicos que pueden ocurrir en presencia de otras sustancias. Básicamente piensen en qué tan distinto actuamos con adrenalina o con alcohol, pero esto viniendo del cerebro mismo, dando a las distintas personalidades atributos físicos incluso distintos, siendo el mayor dilema el descubrir que ocurre cuando todo se conjuga para sacar la versión más evolucionada para lidear con los mayores problemas.



Volviendo a los aspectos técnicos, el trabajo de fotografía de Mike Gioulakis (quien previamente trabajó en It Follows) ayuda a crearnos sensaciones claustrofóbicas en espacios abiertos, especialmente al principio de la cinta, y juegan con la narrativa visual y una cámara viajera que aprovechan director, editor y actor para lograr los cambios de personalidad en un abrir y cerrar de obturador.

M. Night Shyamalan pasó por una racha negativa después de haber mostrado talento enorme tanto con The Sixth Sense como con Unbreakable. Es en Split en donde vuelve a enfocar su estilo de una manera increíble y le da seguimiento a sus trabajos previos (en más de un sentido), sin embargo su mayor logro en esta cinta es el hecho de que la ejecuta como un truco de magia. El reto de un mago es el convencerte de que sumar dos más dos da cinco como resultado, y una vez que estás convencido de esto, te muestra que todo el tiempo la respuesta fue cuatro. Esto lo hace Shyamalan y uno lo puede corroborar de manera muy simple al comparar el poster de su nueva cinta con el de un trabajo previo.

¿Vale la pena ver Fragmentado? Si gustan de un buen thriller, desde luego. Lo más importante es ir a ver la película sin saber nada al respecto. Eviten leer, escuchar o platicar con alguien que la haya visto, ya que la mayoría carece del tacto necesario para hablar de la película sin mencionar sus mayores sorpresas (que son varias) las cuales, curiosamente, son como el betún en el pastel, ya que le agregan un lindo decorado pero dejan el resto del sabor casi intacto.